
El Niño perdería intensidad y el campo teme por la falta de lluvias



El escenario climático para el campo argentino dio un giro inesperado y encendió señales de alarma entre los productores agropecuarios. De acuerdo con el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la intensidad prevista para el fenómeno de El Niño podría descender de un rango "muy fuerte" al umbral de "fuerte", reduciendo sustancialmente el volumen de precipitaciones proyectadas para el trimestre comprendido entre octubre, noviembre y diciembre.
La rectificación de las proyecciones meteorológicas se produce en un momento de marcada vulnerabilidad productiva: buena parte de la región pampeana cerró septiembre con registros de lluvia muy por debajo de las medias históricas, configurando un escenario de sequía superficial que ya compromete el potencial de rendimiento del trigo y paraliza el avance de las labores de implantación del maíz temprano.


Bloqueo polar y enfriamiento atlántico: por qué no llueve
Pese a que el océano Pacífico exhibió anomalías térmicas superficiales de hasta 2,2 °C hacia finales de septiembre —y que la atmósfera se encuentra acoplada al sistema oceánico desde agosto según datos de la NOAA—, la humedad continúa esquiva para el corazón productivo nacional.
El consultor meteorológico de GEA, Alfredo Elorriaga, fue categórico al describir la anomalía actual que desconcierta a los especialistas:
“El Niño no está teniendo efecto en Argentina. Se consolidó una circulación fría de origen polar desde la Patagonia que condiciona el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país”.
A esta persistente masa de aire polar, que aún provoca nevadas tardías en la cordillera neuquina, se suma otro factor adverso: una anomalía fría en el océano Atlántico a la altura de la desembocadura del Río de la Plata, traccionada por la corriente de Malvinas, lo que restringe el habitual aporte de vapor de agua marina hacia el continente. La combinación de estos forzantes generó que las escasas tormentas del último fin de semana descargaran granizadas aisladas y dejen apenas acumulados milimétricos en el área núcleo pampeana.
Reducción de anomalías y las dos caras de la moneda para el agro
Los modelos internacionales reflejan una clara moderación del fenómeno por segundo mes consecutivo. Tras anticipar en julio picos sin corrección estadística superiores a los 4,2 °C, las estimaciones de septiembre descendieron a 3,25 °C. En tanto, las proyecciones corregidas de la NOAA para diciembre —que inicialmente marcaban un calentamiento extremo de 2,4 °C— se redujeron a un valor en torno a los 2 °C.
Al respecto, el jefe de la GEA, Cristian Russo, explicó el dilema agronómico que plantea esta nueva configuración:
El aspecto positivo: una menor intensidad del fenómeno aleja el riesgo de excesos hídricos severos, desbordes de napas e inundaciones que amenazaban complicar la cosecha gruesa en verano.
El aspecto crítico: reduce las precipitaciones proyectadas (que se estimaban entre 30% y 90% por encima de lo normal hacia fin de año) y deja sin respuesta inmediata a lotes que necesitan agua de manera urgente para no perder plantas y kilos por hectárea.
“Podemos estar ante un número fuerte de calentamiento, pero que tenga un impacto reducido en Argentina, muy condicionado por otros forzantes. Lo que necesitamos es que el Niño se comporte como un Niño”, concluyó Elorriaga, a la espera de los datos satelitales definitivos que se publicarán en los primeros días de octubre para calibrar la campaña agrícola.


Argentina se ubicó como el cuarto mercado aéreo regional con 50 millones de viajes
Economía29 de septiembre de 2026
La actividad industrial cayó 5,7% interanual en agosto y acumula una baja del 3% en lo que va del año
Economía28 de septiembre de 2026


