Se desplomó la natalidad: en Tucumán los nacimientos cayeron un 45%

La tasa de fecundidad en la Argentina cayó a 1,5 hijos por mujer, el nivel más bajo de la historia. Fuerte baja en jóvenes de 20 a 24 años.
Sociedad28 de septiembre de 2026

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La República Argentina y la provincia de Tucumán atraviesan una transformación demográfica sin precedentes. De acuerdo con el primer informe del Monitor de la niñez y la adolescencia, publicado por Unicef Argentina bajo el título "Natalidad en Argentina. Descenso reciente y perspectivas", los nacimientos en Tucumán se desplomaron un 45% entre 2010 y 2024, una variación que coincide plenamente con la media registrada en todo el territorio nacional.

El diagnóstico del organismo multilateral describe una caída abrupta y generalizada en los indicadores reproductivos. A nivel país, el volumen de alumbramientos pasó de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024, lo que representa un derrumbe del 47% en una sola década. En idéntico lapso, la tasa bruta de natalidad retrocedió de 18,2 a 8,9 nacidos vivos por cada mil habitantes, situando a la tasa global de fecundidad en 1,5 hijos por mujer. Se trata del registro más bajo en toda la historia argentina, perforando holgadamente el umbral de reemplazo poblacional —estimado en 2,1 hijos por mujer— y aproximando al país al nivel de "fecundidad ultrabaja" (fijado técnicamente en 1,3).

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Para dimensionar la magnitud del fenómeno, el relevamiento de Unicef trazó una comparación de largo plazo: en 2024 nacieron en la Argentina casi la misma cantidad de niños que en 1948, pero con una población femenina en edad reproductiva tres veces mayor. En los últimos 110 años, los nacimientos crecieron apenas un 44%, mientras que el universo de mujeres en edad fértil se multiplicó un 663%, pasando de 1,9 millones en 1914 a 12,6 millones en 2024.

El impacto en Tucumán y el NOA: desplome en adolescentes y jóvenes

El estudio elaborado a nivel local por el Laboratorio de Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT aportó precisiones sobre el comportamiento del fenómeno en el distrito. La tasa general de fecundidad —que mide los nacidos vivos por cada mil mujeres de 15 a 44 años— descendió 42 puntos entre 2010 y 2023. Aunque Tucumán y el Noroeste Argentino (NOA) se mantuvieron históricamente por encima de la media del país, esa brecha tendió a estrecharse drásticamente durante los últimos años.

Dentro de la región del NOA, la caída del 45% en Tucumán resultó menor a las registradas en Jujuy (-53%) y Salta (-48%), pero superior a las de Catamarca (-43%), La Rioja (-43%) y Santiago del Estero (-35%). En el ranking general de provincias, la baja más pronunciada del país la encabezó Santa Cruz con un -56%, escoltada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Jujuy (-53%), mientras que el menor descenso ocurrió en Misiones (-33%).

Tanto Unicef como los investigadores de la UNT coincidieron en que el mayor retroceso se focalizó en los dos segmentos etarios tradicionalmente más prolíficos: las jóvenes de 20 a 24 años y las adolescentes de 15 a 19 años. Esto derivó en un incremento de la participación relativa de las madres de entre 25 y 34 años, aunque ello no se tradujo en un incremento en términos absolutos. En Tucumán, el reporte académico comprobó que, de los 42 puntos de caída en la tasa general, 41,8 puntos se explican exclusivamente por la decisión o imposibilidad de tener hijos dentro de cada franja etaria y no por variaciones en la cantidad total de mujeres en edad reproductiva.

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Asimismo, la escolaridad se consolidó como un factor determinante: las mujeres con secundario completo o estudios superiores presentan la tasa de fecundidad más baja, mientras que aquellas que no terminaron la educación media concentran los valores más altos.

Un cambio de tendencia previo al debate de la interrupción del embarazo

El inicio del declive demográfico se remonta a mediados de la década pasada. Unicef identificó el punto de inflexión estructural en 2014, en tanto que la serie estadística tucumana evidenció un cambio de pendiente a partir de 2016, con una aceleración marcada desde 2019.

Estos datos contrastan con las afirmaciones del presidente Javier Milei, quien en agosto de este año, durante su intervención en el Council of the Americas, atribuyó la menor natalidad a la legalización del aborto al expresar: "Estamos pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes". Sin embargo, la cronología oficial demuestra que la baja sostenida ya acumulaba más de seis años de trayectoria cuando el Congreso sancionó la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo en diciembre de 2020.

El retroceso tampoco es un rasgo exclusivo de la Argentina, sino un fenómeno de escala global:

  • Mundial: En el último cuarto de siglo, la tasa global de fecundidad cayó un 21%.

  • América Latina: Las bajas en los últimos 25 años alcanzaron al 43% en Chile, 42% en la Argentina, 36% en Uruguay y 28% en Brasil.

Proyecciones hacia 2036 y el riesgo de concentración de la pobreza

De cara a las próximas décadas, Unicef analizó dos posibles escenarios a partir de las proyecciones de la División de Población de las Naciones Unidas:

  1. Escenario con repunte posterior a 2030: Hacia el año 2036, la Argentina tendría casi un millón menos de niños y niñas que en la actualidad.

  2. Escenario con tasa estancada entre 1,3 y 1,5 hijos: El país consolidaría de forma irreversible cohortes de nacimiento notablemente más reducidas que las verificadas entre 1970 y 2015.

El informe —cuya dirección editorial estuvo a cargo de María Elena Úbeda, representante adjunta de Unicef, y Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social y Monitoreo— remarcó que una disminución en los nacimientos no reduce la demanda social del Estado, sino que eleva la exigencia de proveer servicios de salud, educación, cuidados y protección social con mayor cobertura territorial y calidad.

En ese sentido, Unicef lanzó una advertencia prioritaria: si la postergación o descarte de la maternidad se acentúa en las clases medias y altas mientras la natalidad resiste en los estratos con mayores privaciones, la infancia futura de la provincia y del país corre el riesgo de ser cuantitativamente menor, pero proporcionalmente más empobrecida y vulnerable. Frente a ello, los especialistas de la UNT urgieron a vincular las políticas públicas a las condiciones laborales de las mujeres, garantizando licencias parentales, esquemas de cuidado infantil y acceso universal a la salud sexual y reproductiva. /TdN

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