
El riesgo país rozó los 580 puntos y el S&P Merval cayó por quinta rueda consecutiva



Jornada adversa para los activos argentinos en los mercados financieros. El riesgo país avanzó doce unidades para situarse en los 578 puntos básicos, alcanzando un nuevo techo en los últimos cinco meses y reflejando una persistente descompresión en la cotización de los títulos soberanos en moneda dura. En sintonía, el panel líder S&P Merval retrocedió 1% medido en pesos y casi un 2% en dólares, encadenando su quinta rueda consecutiva en terreno negativo en una plaza condicionada tanto por factores del frente doméstico como por un contexto internacional cada vez más hostil para los mercados emergentes.
En el plano global, el endurecimiento de las condiciones financieras ejerció una fuerte tracción bajista. La liquidación generalizada de títulos públicos norteamericanos elevó el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años hasta el 5,15%, mientras que la tasa del bono a 30 años trepó a su registro más elevado desde 2004. En paralelo, el petróleo volvió a escalar por encima del 3% para ubicarse en la zona de los u$s95 por barril, impulsado por el estancamiento de las negociaciones geopolíticas entre Washington y Teherán en torno al estrecho de Ormuz, un encarecimiento energético que presiona las proyecciones inflacionarias globales y posterga las expectativas de bajas de tasas por parte de la Reserva Federal.


Este shock externo impactó en un frente local que ya arrastraba interrogantes sobre la velocidad de acumulación de reservas por parte del Banco Central y el freno en la economía real. Horas antes, el INDEC oficializó que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio se desplomó un 2,9% mensual desestacionalizado, tocando mínimos desde marzo de 2025. El director de MM Investment, Martín Mazza, remarcó que el riesgo argentino enfrenta hoy una pinza: "Argentina necesita seguir reduciendo riesgo propio simplemente para compensar un mundo que se volvió más caro. Mientras el país continúe dependiendo de multilaterales o repos, la normalización seguirá incompleta; el mercado necesita ver acumulación de reservas y despeje genuino de vencimientos para que la compresión sea sostenible".
Hacia el interior de la renta fija, la presión vendedora mostró una clara diferenciación: el tramo corto resistió mejor que los vencimientos medios y largos. Entre los títulos bajo legislación extranjera, el GD29 ganó 0,32% y el GD46 avanzó 0,74%, mientras que el GD35 cedió 0,62% y el GD41 cayó 0,31%. En los Bonares locales, el AL29 sumó 0,27% y el AO27 subió 0,25%, en contraste con caídas pronunciadas en el AL41 (-1,15%) y el AO29 (-1,35%).
En la renta variable, las pérdidas se extendieron con fuerza sobre el sector de comunicaciones y la banca privada. Telecom encabezó los retrocesos con un derrumbe del 3,49%, secundada dentro del rubro financiero por Supervielle (-2,02%), Banco Macro (-1,89%), BBVA (-1,49%) y Grupo Financiero Galicia (-0,78%). En los servicios públicos predominaron los números rojos, con caídas en Edenor (-2,34%) y Pampa Energía (-1,55%), mientras que el repunte del crudo internacional no bastó para blindar a las petroleras locales, donde YPF cedió 0,40% y Transportadora de Gas del Norte cayó 1,56%.



La pobreza llegó al 32,3% en el país y en 16 ciudades superó el 35%: el mapa del INDEC
Economía24 de septiembre de 2026


