Londres desafía a Milei: respaldo a petroleras y rechazo a sanciones por Malvinas
La tensión diplomática entre la República Argentina y el Reino Unido escaló a su punto más álgido en años. A través de una guía oficial publicada este martes bajo el título Doing business with the Falkland Islands, el gobierno británico salió a respaldar abiertamente a las empresas que explotan recursos pesqueros e hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, desconociendo la autoridad de los tribunales argentinos y ofreciendo garantías de asistencia directa a las corporaciones que reciban intimaciones o sanciones por parte de la Casa Rosada.
El pronunciamiento británico representa una contestación directa al marcado endurecimiento en la postura del presidente Javier Milei, quien tras una etapa inicial de distensión archivó las políticas de acercamiento y activó una batería de penalidades comerciales y judiciales contra las firmas que operen en el archipiélago sin autorización nacional, cerrándoles el acceso a futuros contratos en reservorios estratégicos como Vaca Muerta.
Soberanía unilateral frente a las resoluciones de la ONU
En el texto gubernamental difundido por el sitio oficial Gov.uk, la administración laborista remarcó que “apoya toda actividad económica legítima en las islas y respalda plenamente el derecho de sus habitantes a regular y desarrollar sus recursos naturales, incluidos los hidrocarburos”, amparándose en el principio de autodeterminación.
Asimismo, el Foreign Office fijó una posición tajante sobre el alcance de las medidas impulsadas por los tribunales federales argentinos:
Inexistencia de jurisdicción: “Argentina no ejerce soberanía ni jurisdicción sobre las Islas Falkland. La legislación argentina no se aplica dentro de las Islas ni respecto de empresas o particulares que desarrollen actividades comerciales en ellas”, sostiene el escrito británico.
Respaldo corporativo: El documento instruye a las compañías a buscar asesoramiento legal independiente si reciben advertencias de la Justicia argentina y pone a disposición los canales de la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO) para intervenir diplomáticamente si las firmas son objeto de presiones o sanciones en terceros países.
El contraste con el derecho internacional: Pese a la negativa de Gran Bretaña a negociar, la doctrina de las Naciones Unidas plasmada en la Resolución 2065 y la 1514 reconoce expresamente la existencia de una disputa colonial de soberanía, mandato ratificado de manera ininterrumpida por el Comité Especial de Descolonización.
El botín del crudo y la presión internacional
La controversia se recalienta ante la inminencia de un cambio de escala productivo en la cuenca marina austral. Las compañías Navitas Petroleum (de Israel) y Rockhopper Exploration avanzan en sus planes para extraer entre 55.000 y 180.000 barriles de petróleo diarios a partir de 2027 y 2028, configurando un negocio de miles de millones de dólares a escasa distancia de la Antártida.
Esta aceleración extractiva desató la contraofensiva del Ejecutivo argentino mediante un decreto de necesidad y urgencia y la intervención de la Justicia federal, donde el fiscal Carlos Stornelli formalizó este martes la imputación de directivos de las firmas involucradas.
El tablero sumó un factor disruptivo adicional con las recientes declaraciones de Donald Trump, quien utilizó la disputa por Malvinas como herramienta de presión para cuestionar el presupuesto de defensa que Londres destina a la OTAN. Al poner en duda la histórica neutralidad de Washington en el conflicto del Atlántico Sur, el dirigente estadounidense advirtió sobre la fragilidad británica y deslizó: “Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial, pero si lo hacen, probablemente podré solucionarlo”.
Con esta nueva guía comercial, Londres busca blindar jurídicamente las inversiones en el archipiélago y sentar las bases diplomáticas para acusar formalmente a la Argentina de intentar imponer un bloqueo económico internacional.