Lula sacude a Brasil al denunciar orgías y corrupción entre jueces de la Corte y un banquero
En una entrevista radial concedida en plena recta final hacia los comicios presidenciales del próximo mes, Lula ventiló detalles sórdidos de las maniobras atribuidas al financista, acusándolo de corromper a las más altas esferas del poder público: “Patrocinaba orgías, traía mujeres de Suecia, Suiza, no sé de dónde, para los brasileños ricos. Y luego involucraba a gente del Tribunal Supremo, involucraba a congresistas, involucraba a senadores, involucraba a todos”. Las afirmaciones del mandatario apuntaron de lleno a las filtraciones de chats telefónicos peritados por la Policía Federal, divulgados por medios brasileños, donde se expone cómo una mujer coordinó encuentros íntimos con miembros del tribunal. Sin nombrarlo explícitamente, Lula hizo referencia al juez Kassio Nunes Marques: “Circuló la historia de un hombre que estuvo con una mujer que le costó 10.000 reales y aún no le ha pagado, y le dijo al banco de Vorcaro que pagara. Prácticamente intentó recurrir a una agencia de cobranza para saldar su deuda. Este tipo de comportamiento tan bajo tiene que acabar en la política”, fustigó.
Vínculos contractuales y el impacto en el STF
La gravedad de la crisis judicial no se limita a los encuentros privados. Los informes de la Policía Federal y las publicaciones de la prensa brasileña apuntan a que hasta seis ministros de la Corte mantendrían nexos con el entorno de Vorcaro: Alexandre de Moraes, Dias Toffoli, Gilmar Mendes, Luiz Fux, André Mendonça y el propio Nunes Marques. Entre las sospechas centrales se investigan jugosos acuerdos de prestación de servicios entre firmas del financista y bufetes jurídicos de familiares de los jueces, destacándose un convenio millonario con el estudio que encabeza la esposa de Moraes, figura clave del tribunal y responsable de los procesos judiciales contra el expresidente Jair Bolsonaro.
Frente al descrédito público que atraviesa el Palacio de Justicia en Brasilia, Lula reclamó una transformación estructural del sistema judicial, aunque supeditó cualquier debate a la resolución penal de los magistrados sospechados: “Me preocupa porque vamos a tener que debatir cómo vamos a solucionar esto. ¿Cómo vamos a reformar el Tribunal Supremo? Quiero retomar este tema; es necesaria una reforma del Poder Judicial. Pero antes de llevar a cabo esa reforma, tenemos que resolver este problema. Hay cinco ministros directa o indirectamente implicados”, advirtió, sentenciando que “quien quiera ir a la Suprema Corte no puede querer ser rico; allí es un sacerdocio”.
Tensión máxima en la campaña electoral de octubre
El estallido del caso ocurre en el momento más álgido de la contienda política, donde Lula da Silva buscará su reelección frente al senador Flávio Bolsonaro. La oposición bolsonarista utiliza sistemáticamente el caso para golpear al oficialismo ligándolo a la figura de De Moraes, mientras que el mandatario busca despegarse y contraatacar recordando que las maniobras del banquero crecieron al amparo de la administración anterior: “Este ciudadano se convirtió en banquero bajo el gobierno de Bolsonaro y se convirtió en prisionero bajo mi gobierno”, remarcó Lula, en un intento por blindar su capital electoral frente a una crisis institucional sin precedentes.