
El Reino Unido advirtió que está preparado militarmente para proteger las Malvinas



En una dura declaración que elevó la rispidez bilateral a niveles críticos, el secretario de Defensa británico, Wes Streeting, lanzó este sábado una advertencia directa hacia la Argentina respecto del histórico diferendo por la soberanía de las islas Malvinas. El funcionario del gobierno de Londres aseveró de manera taxativa que el Reino Unido se encuentra fuertemente armado y preparado militarmente para responder ante cualquier eventual intento de recuperación sobre el archipiélago sudatlántico.
Durante una entrevista exclusiva concedida al periódico dominical The Sun on Sunday, el jefe de la cartera castrense británica desestimó la posición estratégica argentina con una tajante diferenciación histórica:


“Esto no es 1982. Los argentinos carecen de la capacidad para tomar las islas Malvinas. Nosotros tenemos la capacidad de defenderlas”.
Al ser consultado sobre si las fuerzas británicas actuarían militarmente en caso de un despliegue de buques de guerra de pabellón argentino en aguas australes, Streeting ratificó sin vacilar la disposición defensiva de la Corona.
Acusaciones directas a Javier Milei y negativa al diálogo
En sus declaraciones, el funcionario británico arremetió de forma explícita contra el presidente Javier Milei, acusándolo de sostener un discurso anacrónico tras su reciente paso por los foros internacionales:
“Lo que hemos visto del presidente de Argentina es lo mismo que oímos de los argentinos año tras año: quejarse de las Malvinas, diciendo que son suyas”.
Bajo esa misma línea de confrontación, el funcionario consideró agotada cualquier instancia de negociación de soberanía amparándose en el desenlace de la guerra y la postura de los isleños:
“Este asunto se resolvió en 1982, y sigue siendo la voluntad firme de los habitantes de las islas Malvinas, la inmensa mayoría de los cuales, como saben, eligen ser británicos, y nosotros lo apoyamos”.

Escalada en la ONU y el conflicto por los recursos naturales
Las polémicas declaraciones de Streeting representaron una inmediata réplica a la encendida intervención de Javier Milei en la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada tres días antes en Nueva York. Desde el estrado internacional, el mandatario libertario había denunciado que el organismo internacional suele "mirar hacia otro lado con la causa Malvinas", al tiempo que exigió a Londres retomar de forma urgente las negociaciones bilaterales bajo un tono de advertencia: "No nos vamos a sentar a esperar que la ONU actúe, vamos a tomar cartas en el asunto".
El choque diplomático se inscribe además en un endurecimiento concreto de las políticas del Gobierno nacional contra la explotación ilegal de recursos naturales en la plataforma marítima que rodea a las islas, mediante severas sanciones económicas e inhabilitaciones a empresas pesqueras e hidrocarburíferas internacionales.
La controversia en Nueva York ya había tenido un prólogo el pasado martes cuando el primer ministro británico, Andy Burnham, declaró ante la ONU que su país se mantendrá "firme contra cualquier amenaza al orden de la ley". La afirmación provocó el inmediato pedido de réplica del canciller argentino, Pablo Quirno, quien reiteró la plena predisposición del país a reanudar el diálogo pero remarcó con firmeza que la ocupación británica data de 1833, momento en el que tropas coloniales quebrantaron la integridad territorial argentina y expulsaron a sus legítimas autoridades, instando al Reino Unido a acatar las resoluciones de descolonización de la comunidad internacional.



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