
Monseñor Carlos Sánchez pidió “abrazar a todos” y alertó sobre la pobreza y las adicciones



En el marco de las celebraciones patronales por la Virgen de la Merced y los actos conmemorativos por el 214° aniversario de la Batalla de Tucumán, la Iglesia tucumana emitió un fuerte mensaje con eje en la realidad social del país y la provincia. Ante una multitudinaria concentración de fieles reunidos tras la tradicional procesión cívico-religiosa, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez, encabezó la misa central con una homilía estructurada bajo el lema pastoral: “Con María de la Merced, abracemos a todos”.
El prelado inició su alocución recordando a la Virgen como “Redentora de cautivos”, protectora del pueblo tucumano y figura clave en la gesta patriótica del general Manuel Belgrano junto al Ejército del Norte. Durante la apertura, dedicó un caluroso homenaje al cardenal Luis Villalba, arzobispo emérito de la arquidiócesis, al cumplirse 66 años de su ordenación sacerdotal, gesto que despertó los primeros aplausos en la plaza.

A partir del concepto de cercanía propuesto para el año pastoral, Sánchez trazó una radiografía sobre las heridas de la comunidad actual, haciendo hincapié en el dolor de quienes sufren la soledad, el abandono y la falta de horizontes. En un llamado directo a la dirigencia y a la sociedad civil, sostuvo que la auténtica libertad no puede ser reducida al individualismo: citando la Carta de San Pablo a los Gálatas, remarcó que la libertad cristiana y cívica encuentra su sentido pleno en el servicio, la fraternidad y la entrega hacia los demás, exhortando a dar batalla contra el egoísmo, la ambición desmedida y la agresión.


Uno de los momentos de mayor impacto de la homilía llegó cuando el arzobispo exigió traducir el "abrazo" en compromisos materiales urgentes. Sánchez demandó medidas prioritarias para asegurar que las familias puedan comer todos los días, acceder a un empleo digno, contar con un hogar pacífico y disponer de medicamentos para los enfermos. En ese sentido, trazó una hoja de ruta para las parroquias, movimientos y colegios, pidiendo redoblar el despliegue asistencial de Cáritas y de las pastorales abocadas a la recuperación de adicciones, el acompañamiento penitenciario y la contención de los sectores más vulnerables.

Hacia el tramo final, el templo y la plaza vibraron con la mención a la llegada del papa León XIV a la Argentina, programada para noviembre. “¿Lo vamos a recibir al papa León?”, consultó el arzobispo ante una unánime ovación de los presentes. Sánchez explicó que la misión mariana casa por casa que recorrerá los barrios hasta el 11 de noviembre será la antesala espiritual para la histórica visita bajo el lema “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”, pidiendo que el paso del sumo pontífice consolide la paz y la concordia nacional.
La ceremonia incluyó además dos hitos litúrgicos: un reconocimiento público a los presbíteros que celebran sus bodas de plata ministeriales (25 años de sacerdocio) —Hugo Noguera, Carmelo De Elía, Rafael Navarro (en misión en Añatuya), Daniel Clerichi y Lalo Valoy— y la entrega en el altar de un libro con las memorias del Congreso Eucarístico Nacional al cumplirse diez años de su realización en Tucumán, presentado por la profesora Mariela Reche. /TdN


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