El salario real privado cayó 2,8% en un año y la mitad cobra menos de $1,4 millones

Los datos del SIPA mostraron que los ingresos de los trabajadores registrados se estancaron en junio y volvieron a retroceder en julio. El 50% de los asalariados privados percibió en junio menos de $1.385.000 de bolsillo, por debajo del valor de la canasta básica de una familia tipo. 
12 de septiembre de 2026Nico VediaNico Vedia

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Los salarios de los trabajadores registrados del sector privado continúan sin recuperar el poder adquisitivo perdido. Según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), las remuneraciones reales permanecieron sin cambios en junio, pero acumularon una caída del 2,8% durante los últimos 12 meses.

El deterioro también se observa al comparar los ingresos con los mejores registros de la gestión de Javier Milei. Desde el pico alcanzado en febrero de 2025, los salarios reales acumulan una pérdida del 4,2%. En relación con noviembre de 2023, último mes de la gestión del Frente de Todos, la variación es negativa en 0,8%.

El panorama se volvió todavía más complejo con los datos provisorios de julio, que marcaron una nueva caída mensual del 1,1%.

Desde la Secretaría de Trabajo señalaron que en los últimos meses los salarios establecidos mediante negociaciones paritarias evolucionaron por encima de los ingresos efectivamente declarados en el sistema de seguridad social. Según el organismo, se trata de un escenario diferente al registrado durante los dos años anteriores.

La mitad de los trabajadores cobra menos de $1.385.000

Uno de los datos que refleja con mayor claridad la situación salarial surge de la distribución de los ingresos. En junio, la mitad de los trabajadores registrados del sector privado percibió una remuneración bruta inferior a $1.668.430.

De acuerdo con una estimación del investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, una vez descontados los aportes, ese ingreso se traduce en un salario de bolsillo inferior a $1.385.000 para el 50% de los asalariados formales privados.

El monto se encuentra por debajo del valor de la Canasta Básica Total (CBT), utilizada para establecer la línea de pobreza. En junio, una familia integrada por dos adultos y dos niños en edad escolar necesitó alrededor de $1.531.473 para cubrir esa canasta.

Es decir, una parte importante de los trabajadores registrados no alcanzó con su salario individual el valor de referencia utilizado para determinar la pobreza de una familia tipo.

Qué sectores perdieron más poder adquisitivo

La evolución de los salarios tampoco fue uniforme entre las distintas actividades económicas.

Según el informe de la Secretaría de Trabajo, las mayores bajas acumuladas durante la actual gestión se registraron en transporte, almacenamiento y comunicaciones, con una caída real del 4,3%; comercio, con -3%, y salud, con -2,7%.

En cambio, hubo sectores que consiguieron mejorar sus ingresos reales. Los principales avances correspondieron a hotelería y restaurantes (+11,8%), servicios comunitarios, sociales y personales (+7,6%) y servicios empresariales e inmobiliarios (+6,9%).

En la industria, el poder adquisitivo se mantuvo relativamente estable. Sin embargo, el sector sufrió una fuerte pérdida de puestos de trabajo: desde fines de 2023 se redujo en unos 88.500 empleos, convirtiéndose en la actividad con mayor destrucción de puestos en ese período.

La industria y el comercio son, además, dos de los sectores que concentran mayor cantidad de trabajadores, por lo que su evolución tiene un peso significativo sobre el comportamiento general del mercado laboral.

Advierten que la baja de la inflación no alcanza

El comportamiento de los salarios genera interrogantes sobre la posibilidad de una recuperación sostenida del poder adquisitivo.

El economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, sostuvo que resulta difícil proyectar una mejora de los ingresos si no aumenta la productividad en los sectores no primarios, que concentran el 93% del empleo privado formal.

Desde la consultora C-P, en tanto, señalaron que la desaceleración de la inflación ya no está generando automáticamente una recuperación de los salarios reales.

Según su análisis, las sumas fijas incorporadas en las negociaciones permiten mejoras puntuales, pero de manera desigual entre las distintas actividades. Para lograr una recuperación sostenida, plantearon que sería necesaria una inflación todavía más baja y aumentos fijos de mayor magnitud que luego se incorporen a los salarios básicos.

El diagnóstico también apunta al esquema de paritarias. La consultora sostuvo que los acuerdos salariales fueron adaptándose al ritmo de los precios, pero sin permitir aumentos porcentuales que superaran de manera significativa a la inflación.

En ese escenario, las sumas fijas se convirtieron en una herramienta cada vez más frecuente, aunque con resultados diferentes según cada actividad y convenio. Para los especialistas, esto profundiza las diferencias entre sectores y hace que la recuperación del poder adquisitivo sea irregular.