Alerta en Brasil: histórica bajante del río Negro paralizó el transporte en Amazonas

La sequía extrema en la Amazonía dejó poblaciones aisladas, naves encalladas y desabastecimiento de agua potable.
Mundo02 de noviembre de 2026

La persistente e intensa sequía que azota a la Amazonía brasileña provocó un histórico descenso en el cauce del río Negro, transformando extensos tramos navegables en inmensos bancos de arena. La emergencia ambiental afectó severamente al archipiélago de Anavilhanas, ubicado entre las localidades de Novo Airão y Manaos, paralizando el transporte de pasajeros y mercaderías en una región donde las arterias fluviales constituyen la principal vía de comunicación.

Barcos varados y desabastecimiento de agua

La parálisis del transporte fluvial dejó imágenes insólitas como el encallamiento del barco de pasajeros 'Comandante Bob', el cual yace varado sobre la arena seca en la playa del Camaleón. El baqueano Roberto Moreira señaló que la magnitud de las embarcaciones de madera atrapadas refleja una crisis sin precedentes para los propios navegantes de la zona.

En simultáneo, las poblaciones ribereñas sufren severas complicaciones sanitarias. El docente José Francisco Martins, habitante de la comunidad de Aracari, advirtió que la retracción del río redujo los niveles de agua en los pozos de captación, dificultando el suministro de agua potable y deteriorando el saneamiento básico de las familias.

El impacto en Manaos y la amenaza de El Niño

En la capital estatal de Manaos, punto de confluencia entre el río Negro y el Solimões para dar origen al río Amazonas, los registros portuarios ubican la marca del cauce en torno a los 16,50 metros, lo que representa una caída superior a los dos metros en comparación con los valores de inicio de octubre y casi tres metros por debajo de los 19 metros registrados en la misma época del año anterior.

Especialistas e instituciones locales advierten que, a pesar de la proximidad del invierno amazónico, la presencia del fenómeno El Niño mantendrá las precipitaciones por debajo de la media histórica en el norte de Brasil, amenazando con prolongar el estiaje y complicar la recuperación de las cuencas.

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