Alquileres cada vez más caros: los gastos que recortan los argentinos para llegar a fin de mes

Ocho de cada diez personas redujeron consumos o ajustaron su presupuesto para sostener la vivienda. El peso de las expensas y los servicios impulsa a muchos inquilinos a buscar opciones más económicas y replantear dónde vivir. 
20 de octubre de 2026Nico VediaNico Vedia

1790339338845-alquiler-vivienda-heroEl costo de mantener una vivienda condiciona cada vez más la economía de los hogares argentinos. Un informe de Hábitat para la Humanidad reveló que el 83% de las personas encuestadas en el país debió reducir al menos un gasto durante el último año para afrontar los costos habitacionales, una proporción superior al promedio mundial, que se ubicó en el 75%.

La situación impacta especialmente entre quienes alquilan, donde las dificultades para cumplir con los pagos y el temor a tener que abandonar la vivienda ante un imprevisto reflejan la presión sobre los ingresos familiares.

El relevamiento, titulado Un hogar, pero ¿a qué costo?, se realizó en 22 países e incluyó a 1.400 personas en Argentina. Los resultados muestran que los gastos de vivienda afectan no solo la capacidad de ahorro, sino también la alimentación, la salud y los proyectos personales.

Entre los consultados en el país, el 38% afirmó haber reducido gastos en alimentos y productos esenciales, mientras que el 37% recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia. A su vez, el 35% asumió trabajos adicionales o extendió su jornada laboral para mejorar sus ingresos. En tanto, el 34% tuvo que elegir entre pagar la vivienda y cubrir necesidades básicas, como comida, ropa y medicamentos.

“Lo que muestra el estudio es que en Argentina el problema no es solo tener o no un techo, sino cuánto cuesta sostenerlo”, explicó Bárbara Bonelli, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina. Según señaló, muchas personas cuentan con una vivienda y acceso a servicios, pero deben resignar otros consumos para afrontar esos compromisos.

Bonelli relacionó este escenario con la volatilidad económica, la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para acceder al crédito hipotecario. También mencionó el encarecimiento de la construcción y la informalidad laboral, factores que reducen las posibilidades de acceder a un alquiler formal y de afrontar gastos imprevistos.

Inquilinos, entre el alquiler y los gastos cotidianos

La presión económica es mayor entre quienes alquilan. Según el informe, el 49% de los inquilinos tiene dificultades frecuentes para pagar los costos de su vivienda, frente al 31% de los propietarios. Además, el 68% teme que un imprevisto económico comprometa su permanencia en el hogar, mientras que entre quienes tienen casa propia ese porcentaje desciende al 51%.

La insatisfacción con las condiciones habitacionales también es significativa: el 54% de los inquilinos consultados manifestó disconformidad con su situación.

A los valores del alquiler se suman las expensas y las tarifas de los servicios. El 60% de los inquilinos afirmó que el costo de la energía afecta negativamente su capacidad para mantener la vivienda. Además, el 19% de las personas encuestadas en Argentina limitó el uso de la calefacción o la refrigeración, casi el triple del promedio mundial, que alcanzó el 7%.

Desde la inmobiliaria Grupo MegaTop, Luján García advirtió que el impacto económico no se limita al precio mensual del alquiler, sino que también está determinado por los gastos asociados a la propiedad.

Según explicó, las expensas pueden representar entre el 25% y el 30% del costo mensual total de habitar un inmueble, lo que dificulta la permanencia de algunas familias en los barrios donde residían.

En ese contexto, conseguir una vivienda ya no depende únicamente de la cantidad de ambientes o de las comodidades que ofrece. El presupuesto mensual y la posibilidad de sostener los gastos a lo largo del tiempo adquieren un peso central en la decisión.

García mencionó el caso de una pareja joven que pagaba $800.000 de alquiler y $200.000 de expensas por un departamento de dos ambientes en Belgrano, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El desembolso total de $1.000.000 mensuales se volvió difícil de afrontar ante ingresos que no crecieron al mismo ritmo.

La pareja comenzó a evaluar alternativas en barrios como Almagro y Monte Castro, donde existen departamentos de características similares e incluso de mayor superficie por valores inferiores.

La búsqueda de alquileres más accesibles cambia las preferencias

La necesidad de reducir gastos también alcanza a las familias. De acuerdo con García, algunos hogares que viven en Palermo, Núñez o Villa Urquiza evalúan mudarse a zonas como Villa Crespo, Barracas o Liniers ante renovaciones contractuales de $1.100.000, a los que se suman expensas de $250.000.

En esos casos, el gasto mensual de $1.350.000 puede resultar difícil de compatibilizar con otros compromisos, como la educación y la crianza de los hijos.

Este movimiento modifica la demanda inmobiliaria en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Mientras algunas propiedades encuentran dificultades para alquilarse cuando sus precios superan la capacidad de pago de los interesados, otras zonas reciben consultas de personas que priorizan valores más accesibles.

García sostuvo que los barrios consolidados del corredor norte registran mayores dificultades para colocar inmuebles cuando los precios pretendidos quedan fuera del presupuesto de los inquilinos. En cambio, las áreas con alquileres y expensas más moderados concentran la atención de quienes buscan mayor previsibilidad económica.

Las preferencias también cambiaron durante la búsqueda. Los interesados consultan con mayor frecuencia cuánto cuestan las expensas y qué servicios están incluidos, con el objetivo de evitar gastos inesperados.

La iluminación natural, los balcones, las terrazas y la cercanía al transporte público continúan entre los atributos valorados, aunque deben ajustarse a una condición fundamental: que el costo total de la vivienda pueda sostenerse con los ingresos disponibles.

Las condiciones de ingreso también influyen. Los potenciales inquilinos buscan alternativas que eviten desembolsos iniciales elevados y consultan por garantías de fianza, seguros de caución y contratos que permitan anticipar mejor sus compromisos económicos.

El costo de la vivienda aleja otros proyectos

Las dificultades para afrontar los gastos habitacionales también repercuten en las decisiones de largo plazo. El informe de Hábitat para la Humanidad indica que el 57% de las personas consultadas en Argentina considera que el costo de la vivienda dificulta la posibilidad de formar una familia.

Entre madres y padres, el 60% teme que esos gastos limiten las oportunidades de sus hijos. Además, el 84% considera que el aumento de los costos habitacionales perjudica las posibilidades de acceder a una casa propia.

El peso de los gastos corrientes reduce la capacidad de ahorro y dificulta reunir el dinero necesario para comprar una propiedad, en un escenario en el que el acceso al crédito hipotecario también representa una barrera para parte de la población.

Bonelli advirtió, además, sobre los obstáculos que enfrentan quienes buscan ingresar al mercado formal de alquileres. Las garantías propietarias, la exigencia de demostrar ingresos registrados y los costos iniciales pueden excluir a trabajadores informales y a personas que viven en asentamientos, hoteles, pensiones e inquilinatos.

Según explicó, algunas familias pagan montos similares a los del mercado formal por viviendas que no reúnen condiciones adecuadas.

Ante esta situación, Hábitat para la Humanidad Argentina promueve alternativas como el alquiler social. Entre sus iniciativas, la organización transformó un conventillo deteriorado de La Boca en nueve departamentos accesibles y trabaja en el desarrollo de una inmobiliaria social para vincular a inquilinos en situación de informalidad con propietarios de viviendas ociosas.

El informe también refleja una evaluación crítica sobre las políticas habitacionales. Solo el 20% de las personas encuestadas en Argentina considera que las medidas actuales abordan eficazmente los problemas de vivienda, mientras que el 70% cree que no son suficientes para quienes buscan acceder a su primera propiedad.

Al mismo tiempo, el 75% se manifestó favorable a una mayor oferta de viviendas asequibles o sociales en su comunidad.