
El precio del petróleo subió más de 5% por la guerra en Medio Oriente y tocó los US$111



Los temores a un desabastecimiento masivo de hidrocarburos reactivaron la escalada de las cotizaciones energéticas a nivel internacional. Durante la jornada del martes 20 de octubre, el precio del petróleo estadounidense WTI saltó un 5,7% para cotizar a US$109,60 por barril —alcanzando por momentos el umbral de los US$110—, mientras que el barril de Brent avanzó un 2% hasta posicionarse en US$111,69, registrando el punto más alto de cotización en cinco meses.
La razón técnica detrás del incremento reside en el impacto de los ataques perpetrados por los rebeldes hutíes yemeníes contra infraestructura clave de Arabia Saudita. Según informes de la agencia Reuters, los ataques con drones y misiles se dirigieron contra refinerías y terminales de la compañía estatal Aramco, así como contra aeropuertos e instalaciones militares. En paralelo, la seguridad en el transporte marítimo se vio fuertemente amenazada tras confirmarse ataques a 18 buques mercantes durante los últimos 14 días.


Ormuz en la mira y tensión en los mercados financieros
El centro de la incertidumbre se traslada al estrecho de Ormuz, paso marítimo de vital importancia para el comercio global de petróleo que atraviesa momentos de alta inestabilidad producto del enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán. Esta encrucijada no solo elevó los fletes marítimos, sino que provocó que el gas natural en el continente europeo alcanzara valores máximos en cuatro años, arrastrando a la baja a los mercados de renta variable como el STOXX 600, que cedió un 0,6%. Analistas internacionales advierten que la persistencia de un petróleo caro terminará trasladándose a la cadena de producción industrial, los alimentos y la logística internacional.
El doble impacto en el mercado argentino
En el plano doméstico, la cotización del crudo por encima de los US$110 por barril genera un doble impacto en la balanza comercial y económica. En el aspecto positivo, la producción no convencional de Vaca Muerta encuentra un horizonte de mayor rentabilidad para colocar excedentes exportables, fortaleciendo el ingreso de divisas del sector hidrocarburífero.
En contrapartida, un barril internacional elevado representa una amenaza latente sobre la inflación interna, debido a la eventual traslación de costos a los surtidores de naftas y gasoil. Aunque el ajuste local dependerá de las estrategias comerciales de las refinerías y la evolución de los impuestos a los combustibles, un aumento sostenido terminaría encareciendo los fletes del transporte de carga, la producción agropecuaria y la distribución de bienes.


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