
Acuerdo franco-alemán: ceden ante las automotrices y buscan recortar los objetivos de descarbonización



Las dos principales economías de la Unión Europea han pactado un frente común para suavizar las exigencias medioambientales que pesan sobre la producción de automóviles. Francia y Alemania acordaron revisar las metas fijadas para 2035, planteando una flexibilización en la restricción total sobre los motores de combustión interna en coches nuevos.
La medida propone modificar la meta de reducción de CO₂ en vehículos nuevos, situándola en un 90% en lugar del 100% estipulado previamente, sin exigir compensaciones complementarias a los fabricantes. Con esta decisión, los gobiernos europeos buscan atender las demandas del sector automotor alemán, fuertemente impactado por la velocidad de la transición hacia la electromovilidad y la competencia internacional.


Prioridad en la cadena de valor y desarrollo tecnológico
El proyecto binacional no se limita a las metas de carbono: también contempla fijar porcentajes mínimos de componentes de origen europeo en la fabricación de vehículos, los cuales irán aumentando de manera gradual. Desde Berlín y París remarcaron que el objetivo es cimentar una cadena de suministro más resiliente y blindar los puestos de trabajo del sector en la región.
Ambas naciones sostienen que la estrategia ofrecerá seguridad jurídica e incentivos para la investigación y el desarrollo tecnológico, manteniendo la flexibilidad indispensable para que el mercado complete su proceso de descarbonización de manera sostenible y competitiva.


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