Salta: el comercio perdió más de 1.100 empleos y las pymes alertan por la crisis

Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reflejan una caída interanual del 5% en el empleo registrado del sector. Desde la Cámara Pyme advierten que el consumo sigue deprimido, crecen los cierres y muchos negocios migran a las ventas digitales para sobrevivir. 
14 de octubre de 2026Nico VediaNico Vedia

lgEl comercio de Salta perdió 1.165 puestos de trabajo registrados en un año y redujo la cantidad de empleadores, en un escenario marcado por la caída del consumo y las dificultades para sostener la actividad. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio de 2026 el sector contaba con 22.321 trabajadores y 2.360 empleadores.

En julio de 2025, en cambio, se registraban 23.486 trabajadores y 2.474 empleadores. La comparación interanual representa una disminución del 5% en el empleo y del 4,6% en la cantidad de empresas.

La evolución desde 2023 muestra una tendencia más prolongada en el cierre de unidades económicas. En julio de ese año había 23.402 trabajadores y 2.598 empleadores. Mientras el empleo se mantuvo relativamente estable hasta 2025 y luego cayó, la cantidad de empleadores descendió de manera sostenida, con una reducción acumulada del 9,2%.

Las pymes advierten por los cierres y la migración digital

El presidente de la Cámara Pyme de Salta, Darío Pellegrini, describió un escenario de complejidad que, según sostuvo, no se veía desde hace tres décadas, incluso en comparación con las crisis de las importaciones de los años 90 y de 2001.

En declaraciones a Radio Salta, estimó que durante los últimos dos años cerró aproximadamente el 30% del conglomerado pyme, aunque aclaró que no dispone de un registro exacto de los locales que dejaron de funcionar. También señaló que una parte de los empresarios reconvirtió sus actividades hacia otros emprendimientos, principalmente digitales.

Para Pellegrini, el problema central es la persistente debilidad del consumo, que afecta al sector desde hace dos años.

El dirigente también cuestionó la interpretación de las estadísticas que muestran un crecimiento del comercio electrónico. Si bien mencionó que se difundió un incremento del 19% en las ventas por internet, advirtió que ese dato no necesariamente refleja una expansión genuina de la actividad.

Como ejemplo, planteó la situación de una zapatería que mantiene su local y sus cuatro vendedores, pero incorpora plataformas como Mercado Libre, WhatsApp e Instagram para llegar a clientes de todo el país. En ese caso, consideró que existe un crecimiento real.

Distinta es la situación de un negocio que debe cerrar sus puertas, despedir a tres empleados y trasladar toda su actividad al entorno virtual.

“Eso no es crecimiento, eso es supervivencia digital”, resumió Pellegrini. La expresión busca describir a los comercios que reducen costos y amplían su alcance a través de internet mientras esperan una recuperación de las ventas presenciales.

El cambio de modelo también dejó al descubierto, según el referente, una “crisis de estabilidad”. Pellegrini sostuvo que, durante años, la inflación y la especulación financiera ocultaron problemas administrativos de algunas empresas.

La cadena de pagos y los impuestos, entre las principales dificultades

Entre los obstáculos que enfrentan las pymes, Pellegrini ubicó en primer lugar las dificultades de la cadena de pagos. Según explicó, una empresa promedio puede tardar 60 días en cobrar operaciones canalizadas a través de entidades financieras, mientras que debe afrontar sus compromisos de pago a los 40 o 45 días.

“Lo está respaldando el propio empresario con patrimonio propio, ahí está la base del problema”, afirmó.

En materia tributaria, la Cámara Pyme sostiene desde 2024 que una reforma fiscal debería preceder a los cambios laborales. Además, Pellegrini cuestionó los tiempos de actuación de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ante los embargos.

“Embargan con mucha velocidad, después la pyme hace malabares, logra pagar su deuda y tardan un mes en levantar el embargo”, señaló.

El dirigente reclamó una mayor coordinación entre las medidas oficiales y las necesidades concretas de las empresas. También advirtió sobre el agotamiento de los recursos del sector para sostener los negocios en el actual contexto.

“Necesitamos consumo, necesitamos un circulante mínimo porque más magia no se puede hacer para seguir. Hemos cambiado nuestra matriz de inversión a una matriz de sostener nuestros negocios”, expresó.

La caída de la recaudación también refleja el freno de la actividad

Las dificultades comerciales se producen en paralelo con una reducción de los ingresos tributarios propios de Salta. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), entre enero y agosto de 2026 la recaudación provincial cayó un 5,9% en términos reales frente al mismo período de 2025.

La disminución fue la cuarta más pronunciada entre las 24 jurisdicciones del país. En comparación con 2023, los ingresos quedaron un 14% por debajo, el peor resultado del Noroeste según el informe citado.

Ingresos Brutos, el tributo de mayor peso en la recaudación provincial, registró una baja real del 5,6% interanual y acumuló una caída del 15% desde 2023. Por su parte, el impuesto de sellos retrocedió un 9,8%.

La excepción fue el inmobiliario, cuya recaudación creció un 86% en términos reales durante el período analizado, aunque todavía se ubicó un 38,7% por debajo de su nivel de 2023.

Como Ingresos Brutos grava las ventas, la recaudación se ve afectada cuando disminuye el consumo. El impacto alcanza a una actividad que representó el 16,1% del valor agregado de Salta en 2024.

Los comerciantes reclaman una menor presión tributaria

La Cámara de Comercio e Industria de Salta, presidida por Gustavo Herrera, también puso el foco en la carga impositiva que afrontan los negocios.

Uno de los puntos señalados es la evolución de la Unidad Tributaria municipal, que pasó de $84 en junio de 2023 a $811 en julio de 2026. Debido a que los mínimos de la Tasa por Inspección de Seguridad, Salubridad e Higiene están vinculados a ese valor, los importes aumentan aunque las ventas no acompañen.

Según los datos expuestos por la entidad, para un comercio minorista que paga una alícuota del 2% por esa tasa y del 5% por Ingresos Brutos, la carga combinada llega al 7% de sus ventas en la capital salteña.

Ante este panorama, la Cámara de Comercio e Industria pidió simplificar el sistema tributario, reducir la presión fiscal y reforzar los controles sobre el contrabando y la evasión.

La caída del empleo registrado, la reducción de empleadores y el traslado de negocios hacia los canales digitales reflejan las dificultades que atraviesa el comercio salteño, mientras las entidades empresarias reclaman una recuperación del consumo y medidas que permitan sostener la actividad.