El mensaje del papa León XIV tras su operación: “Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro”

El pontífice envió una homilía que fue leída por el cardenal Luis Antonio Tagle durante un encuentro por los diez años de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, impulsada por Francisco. El texto destacó el valor de la familia, la educación afectiva y la solidaridad. 
14 de octubre de 2026Nico VediaNico Vedia

261013-pope-leo-mn-1425-48322aEl papa León XIV envió su primer mensaje tras la cirugía en la que le extirparon un tumor maligno del pulmón. “Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro”, expresó en una homilía que fue leída este miércoles por el cardenal Luis Antonio Tagle en la Plaza de San Pedro, durante un encuentro por los diez años de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, publicada por el papa Francisco.

En el texto, el pontífice destacó el valor del matrimonio cristiano como una unión afectiva, espiritual y sacrificial, y lo presentó como una expresión del amor de Dios. También hizo hincapié en la necesidad de construir relaciones basadas en el amor y la solidaridad.

Al retomar las enseñanzas de San Pablo sobre la caridad, advirtió que las capacidades individuales pierden sentido cuando no están acompañadas por la posibilidad de amar y establecer vínculos genuinos. “No estamos hechos para esto”, señaló al referirse a quienes viven distanciados de los demás.

La educación afectiva comienza en la infancia

León XIV sostuvo que la preparación para el matrimonio comienza mucho antes de la celebración y que las experiencias de la infancia son fundamentales para construir relaciones duraderas.

En ese sentido, citó una reflexión de Francisco incluida en Amoris Laetitia: “Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa ni puede ser el objetivo de un breve curso previo a la celebración del matrimonio”. También recordó otra de sus afirmaciones: “En realidad, cada persona se prepara para el matrimonio desde su nacimiento”.

El Papa señaló que la vida familiar, con sus dificultades, errores y alegrías, constituye el primer espacio de aprendizaje de los afectos. Además, pidió reconocer el esfuerzo cotidiano de quienes sostienen sus hogares, incluso en circunstancias adversas.

La familia, remarcó, debe ser un ámbito de contención para las parejas jóvenes, los padres que enfrentan los desafíos de la crianza y los adultos mayores. También consideró necesario acompañar a quienes atraviesan crisis o situaciones de vulnerabilidad, sin exponerlos a prejuicios ni condenas.

“Por muy herida que esté la familia, siempre puede crecer empezando por el amor”, expresó en el mensaje.

El valor de la oración y la vida espiritual

Otro de los ejes de la homilía fue la espiritualidad en el hogar. León XIV lamentó que en distintas partes del mundo se haya perdido la costumbre de rezar en familia antes de las comidas, al comienzo y al final del día o en ocasiones especiales.

“La oración común y los sacramentos desempeñan un papel muy importante en la vida familiar”, sostuvo. Según explicó, estas prácticas contribuyen a fortalecer los vínculos y permiten afrontar de manera conjunta situaciones que resultarían más difíciles de atravesar en soledad.

Por ese motivo, alentó a las familias a recuperar los espacios de oración compartida y a mantener la participación en la Eucaristía dominical como parte de su vida espiritual.

El respeto por la vida y el acompañamiento familiar

En otro tramo del mensaje, el pontífice vinculó el amor familiar con “el respeto por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural”. En ese marco, retomó las enseñanzas de Francisco sobre la importancia de construir familias abiertas a la vida y comprometidas con la educación de los hijos.

Al finalizar, León XIV invitó a encomendar a las familias a la Sagrada Familia de Nazaret, con una oración para que los hogares sean espacios de comunión, aprendizaje y fe, libres de violencia, rechazo y división.