Ucrania atacó una petrolera rusa pese al pacto entre Trump y Putin

Kiev lanzó más de 100 drones contra la región de Rostov horas después de que EE.UU. y Rusia acordaran envíos de diésel. Zelenski calificó el acuerdo de "injusto".
Mundo10 de octubre de 2026

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En un abierto desafío a las presiones diplomáticas de la Casa Blanca, las fuerzas armadas de Ucrania lanzaron una masiva ofensiva nocturna con más de 100 drones contra la región sureña de Rostov, en Rusia. La incursión alcanzó la terminal petrolera Yug Rusi, estratégica instalación encargada del almacenamiento y bombeo de combustible para la refinería Neftezhajinsk en Rostov del Don.

El ataque, que provocó un feroz incendio en el complejo energético, se produjo pocas horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara un acuerdo directo con su par ruso, Vladimir Putin, para abastecer de combustible a los mercados globales y frenar la escalada en los precios del diésel.

Daños en infraestructura, transporte interrumplido y heridos

El despliegue de aeronaves no tripuladas sobre la región fronteriza generó severas consecuencias operativas y daños colaterales:

  • Parálisis del transporte ferroviario: Según informó el gobernador de Rostov, Yuri Slusar, el ataque dañó de gravedad un puente de trenes, obligando a suspender la circulación en ambas direcciones.

  • Saldo de víctimas y daños urbanos: El funcionario ruso confirmó que seis personas resultaron heridas y que múltiples edificios residenciales sufrieron impactos. Además, se registró un incendio en una construcción en la localidad de Bataisk.

  • Ataque marítimo: En paralelo, dos buques fueron alcanzados por proyectiles en aguas del mar de Azov, aunque no se reportaron víctimas fatales en las embarcaciones.

El pacto Trump-Putin y la tajante respuesta de Volodímir Zelenski

La incursión contra la refinería de Neftezhajinsk —que ya había sido objetivo de drones en julio pasado— golpea el corazón del entendimiento alcanzado entre Washington y Moscú. En una llamada telefónica del viernes, Trump acordó con Putin la provisión inmediata de 300.000 toneladas de diésel a los mercados norteamericano y mundial, volumen al que se sumarán 500.000 toneladas en noviembre y un millón de toneladas posteriores.

El pacto buscaba aliviar la crisis de suministro de Rusia, azotada en los últimos meses por colas en gasolineras debido a los continuos bombardeos ucranianos contra sus plantas refinadoras. A cambio, la administración de la Casa Blanca venía exigiendo al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, una tregua unilateral en los ataques a la infraestructura petrolera rusa para contener la inflación global del combustible.

“Es un acuerdo injusto e impropio de un aliado”, replicó de inmediato el mandatario ucraniano al rechazar el entendimiento entre Trump y Putin.

Con el ataque sobre Rostov, el gobierno de Kiev dejó en claro su negativa a paralizar las incursiones estratégicas sobre la economía de guerra del Kremlin, tensionando al máximo su relación con la Casa Blanca. 

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