Israel reaccionó con dureza al Nobel de la Paz para Navi Pillay y la acusó de promover el odio

El gobierno de Benjamin Netanyahu cuestionó la distinción otorgada a la jurista sudafricana, quien encabezó una comisión de investigación de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza. El Comité Nobel aclaró que el premio no implica respaldar esa calificación. 
09 de octubre de 2026Nico VediaNico Vedia

NetanyahuEl gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, rechazó con dureza la entrega del Premio Nobel de la Paz a la abogada sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, exalta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Las autoridades israelíes sostuvieron que la distinción legitima el odio contra el país y cuestionaron el trabajo de la jurista en una comisión que investigó el conflicto en la Franja de Gaza.

En un comunicado publicado en la red social X, el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí criticó la participación de Pillay en las denuncias contra el accionar de Israel. “Su papel en la implacable demonización de Israel por motivos políticos y en la promoción de la mentira del genocidio habla por sí solo”, expresó la cartera.

El organismo también calificó la entrega del galardón como “el uso grotesco de un premio como arma para legitimar el odio y los prejuicios contra Israel”. En el mismo mensaje, recurrió a una referencia al ministro de Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels, para cuestionar la decisión del Comité Nobel.

El informe sobre Gaza, en el centro de la polémica

Pillay, de 85 años, presidió entre 2021 y 2025 una comisión de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para examinar las causas profundas del conflicto israelí-palestino.

El panel concluyó que Israel cometió genocidio en la Franja de Gaza desde el inicio de la guerra, desencadenada por el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. El informe también acusó al primer ministro Netanyahu, al presidente israelí y al entonces ministro de Defensa de incitar a la comisión de ese delito.

Israel rechazó las conclusiones y se negó a colaborar con el organismo desde su creación. En 2025, Pillay defendió el trabajo de la comisión y afirmó que había compartido miles de elementos de información con fiscales de la Corte Penal Internacional (CPI), que investiga por separado las denuncias vinculadas con la guerra.

Actualmente, la jurista se desempeña como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde participa en un caso relacionado con la minoría rohinyá.

Ante las críticas por el informe, el Comité Nobel aclaró que el reconocimiento no representa un respaldo a la calificación de genocidio. Su presidente, Jorgen Watne Frydnes, sostuvo que la decisión sobre esa cuestión corresponde a la CIJ y remarcó que el Comité Nobel no es un tribunal.

Una trayectoria marcada por la defensa de los derechos humanos

Nacida en 1941 en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil, Pillay creció durante el régimen del apartheid. Estudió Derecho en la Universidad de Natal y luego obtuvo una maestría y un doctorado en Harvard.

Fue la primera mujer no blanca en abrir un estudio jurídico en Durban y alcanzó reconocimiento por defender a opositores al sistema de segregación racial. En 1973 consiguió que los presos políticos de la cárcel de Robben Island, donde estaba detenido Nelson Mandela, pudieran acceder a abogados.

En 1995, un año después de que Mandela asumiera la presidencia tras las primeras elecciones democráticas del país, se convirtió en la primera mujer perteneciente a una minoría en integrar un Tribunal Superior sudafricano.

Posteriormente, fue designada para formar parte de un tribunal de la ONU encargado de juzgar a responsables del genocidio de Ruanda. En 1998, integró el grupo de jueces que estableció por primera vez que la violación podía constituir un acto de genocidio.

Entre 2008 y 2014 se desempeñó como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su trayectoria estuvo marcada por la lucha contra la discriminación y la defensa de las víctimas de violaciones de derechos humanos.

En una entrevista, Pillay recordó las experiencias de discriminación racial que sufrió durante su infancia y explicó que esas vivencias marcaron su compromiso con la defensa de los derechos fundamentales. También reconoció que su trabajo al frente de la comisión que investigó las violaciones de derechos humanos en los territorios palestinos e Israel fue probablemente la misión más difícil de su carrera.

Tras las acusaciones de antisemitismo que recibió por esa labor, la jurista rechazó los señalamientos y los calificó de absurdos.