Estados Unidos acusó a Maduro y Cilia Flores de conspirar para cometer torturas
Nico Vedia

La Justicia de Estados Unidos acusó este jueves a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, de conspiración para cometer torturas contra opositores, militares, personas detenidas y ciudadanos estadounidenses. El nuevo cargo se incorpora al proceso que ambos enfrentan tras su captura en Caracas el 3 de enero y posterior traslado a una cárcel de Brooklyn.
Según la Fiscalía, Maduro y Flores habrían participado de una estrategia de represión destinada a mantenerse en el poder. La acusación describe presuntas prácticas de tortura que incluyen presiones, descargas eléctricas y amenazas contra familiares.
El escrito sostiene que los abusos contra ciudadanos estadounidenses aumentaron a medida que Washington incrementaba sus cuestionamientos hacia Caracas. Entre los casos mencionados aparece una persona identificada como “víctima 7”, quien, según la acusación, fue torturada después de ser señalada falsamente de participar en una conspiración para asesinar a Maduro.


La Fiscalía afirma que ambos “infligieron un intenso dolor y sufrimiento físico y mental” con el objetivo de reprimir y castigar a opositores, silenciar la disidencia, preservar el poder e intimidar a sus adversarios, incluso mediante secuestros.
Flores también quedó acusada por narcoterrorismo
La nueva presentación judicial también amplió a Cilia Flores una acusación por conspiración para cometer narcoterrorismo que hasta ahora estaba dirigida únicamente contra Maduro.
Según la Fiscalía, ambos habrían acordado con otras personas infringir una norma federal estadounidense que sanciona ese delito. La causa ya incluía acusaciones vinculadas con narcotráfico y tráfico de armas.
Rechazaron el arresto domiciliario de Cilia Flores
En la misma jornada, el juez federal Alvin Hellerstein rechazó el pedido de la defensa de Flores para reemplazar su detención por un arresto domiciliario.
Sus abogados habían argumentado que la exprimera dama venezolana atraviesa un deterioro progresivo de su salud cardíaca, que se habría agravado durante los meses de prisión, donde permanece alojada junto a más de 40 reclusas.
El juez cuestionó ese planteo al señalar que, según su apreciación durante el proceso, el aspecto de Flores no parecía peor que cuando la vio por primera vez en la audiencia de lectura de cargos del 5 de enero.
Los fiscales, por su parte, se opusieron a la prisión domiciliaria y sostuvieron que Flores recibe atención médica adecuada. También argumentaron que su liberación implicaría un riesgo “extremo” de fuga y una posible amenaza de intimidación de testigos.
Las nuevas acusaciones forman parte del proceso penal que se tramita en Estados Unidos contra Maduro y Flores. Como ocurre con toda acusación formal, los cargos deberán ser probados judicialmente.



