Reapertura de la iglesia San Francisco: cuáles son las obras y arreglos pendientes

El templo reabrió sus puertas de forma excepcional tras ocho años de clausura. La Comisión de Puesta en Valor detalló los trabajos estructurales ejecutados y las etapas críticas que restan en la cúpula y la sacristía.
Sociedad08 de octubre de 2026

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Tras permanecer cerrada durante ocho años por severas fallas edilicias, la histórica iglesia San Francisco volvió a abrir sus puertas con una misa conmemorativa por el Día de San Francisco de Asís. Sin embargo, los responsables técnicos aclararon que no se trató de una reapertura plena ni definitiva, sino de una instancia especial para exhibir el progreso de las obras y agradecer el acompañamiento de la comunidad. Las tareas de restauración continúan activas sobre áreas críticas del Monumento Histórico Nacional.

La arquitecta Olga Paterlini, presidenta de la Comisión de Puesta en Valor del Templo, remarcó que la ceremonia religiosa permitió constatar una recuperación que parecía lejana tras la clausura preventiva municipal impuesta a fines de 2018: “Estar allí con el coro y el organista de la Catedral creó un clima que hacía mucho tiempo la iglesia no mostraba. Fue un caso inédito donde la perseverancia de la comunidad, las empresas y el compromiso del Estado hicieron posible llegar a este punto”, señaló.

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Las obras terminadas: la crítica bóveda del presbiterio

La primera fase de consolidación estructural se ejecutó entre abril y septiembre, concentrándose en las lesiones de mayor riesgo de colapso. La arquitecta Cecilia Torres, integrante del equipo técnico, explicó que los trabajos demandaron mano de obra altamente especializada para sellar fisuras y afianzar las mamposterías:

  • El sector más comprometido: la intervención prioritaria se focalizó en la bóveda del presbiterio, considerada la lesión más compleja de la estructura.

  • Apuntalamiento y rigidización: se montó una plataforma interna para sostener la bóveda y se instalaron pórticos exteriores para rigidizar la caja del edificio, bloqueando cualquier posibilidad de desplazamiento o movimiento lateral.

  • Saneamiento general: en paralelo, se completó la limpieza profunda del polvo acumulado durante casi una década, alcanzando retablos, confesonarios y la puesta a punto de los bancos de madera.

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Los frentes que siguen abiertos: cúpula, sacristía y filtraciones

Pese a los avances visibles, la consolidación estructural no está concluida. Paterlini advirtió que resta intervenir sectores neurálgicos antes de habilitar el uso pleno del inmueble:

  1. La cúpula central: ubicada en el encuentro de la nave con el crucero hacia el presbiterio. El sector sufrió filtraciones con las últimas lluvias y se encuentra cegada desde el interior, por lo que deberá ser destapada para evaluar los daños ocultos.

  2. La sacristía: presenta un cuadro de severo deterioro estructural que exige un proyecto de estabilización independiente.

  3. Nave lateral norte: restan completar tareas de cosido de grietas y tratamiento de fisuras profundas.

  4. Envolvente exterior e interior: una vez asegurada la estabilidad física, se iniciará la restauración de fachadas (donde aún persisten áreas deterioradas) y, en una etapa final, la puesta en valor de imágenes religiosas, pinturas históricas y bienes muebles.

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Financiamiento mixto y el cronograma para visitas

La recuperación del templo se apoya en un modelo colaborativo público-privado. Desde la conformación del grupo de trabajo en febrero de 2019 —integrado por la Iglesia, la Federación Económica, académicos y especialistas del estudio Arévalo-Pagani—, la recaudación combinó fondos provinciales y municipales con donaciones de empresas y bonos solidarios. Las obras cuentan además con la supervisión de la delegada de la Comisión Nacional de Monumentos, Ana Lozano, junto a los arquitectos Andrés Nicolini y Cecilia Torres.

Para sostener los costos de los proyectos pendientes, se habilitó un código QR en la vereda del templo para canalizar aportes vecinales directos. En cuanto al régimen de funcionamiento, la comisión adelantó que diseña un cronograma preliminar de una misa semanal, el cual será comunicado formalmente para que tanto los fieles como los visitantes turísticos puedan acceder al edificio de forma ordenada y segura. /La Gaceta

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