El FMI pidió más ajuste y advirtió por la energía y la deuda pública

Kristalina Georgieva señaló que la expansión de la inteligencia artificial puede impulsar la economía mundial, pero también profundizar las desigualdades y aumentar la demanda energética. Además, reclamó planes fiscales sólidos ante el récord de endeudamiento y el mayor costo de las tasas de interés. 
07 de octubre de 2026Nico VediaNico Vedia

image-708La economía mundial enfrenta un escenario marcado por fuerzas contrapuestas. Mientras el avance de la inteligencia artificial (IA) comienza a generar un nuevo impulso sobre la actividad y la inversión, los altos costos de la energía y el crecimiento de la deuda pública plantean riesgos que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), los gobiernos deberán atender con mayor disciplina fiscal.

La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, expuso este miércoles su diagnóstico antes de las asambleas anuales del FMI y el Banco Mundial, que se desarrollarán en Bangkok entre el 12 y el 18 de octubre.

La economista búlgara sostuvo que estos factores serán determinantes para establecer si la economía global consigue superar el ritmo de crecimiento moderado que mostró durante los últimos años.

El escenario presenta dos tendencias contrapuestas. Por un lado, el aumento de los precios de la energía afecta la actividad y alimenta las presiones inflacionarias. Por otro, la incorporación de inteligencia artificial impulsa la demanda y abre nuevas oportunidades de inversión.

Georgieva remarcó que el impacto no es igual para todos los países. Las economías involucradas en conflictos enfrentan las mayores dificultades, mientras que los países importadores de energía permanecen expuestos a eventuales nuevos shocks de precios.

La inteligencia artificial, entre el crecimiento y la desigualdad

Para la titular del FMI, el desarrollo de la inteligencia artificial puede modificar de manera profunda la posición de los países dentro de la economía mundial.

Las estimaciones del organismo indican que la inversión global vinculada con la IA en relación con el Producto Bruto podría alcanzar una magnitud comparable con grandes transformaciones tecnológicas del pasado, como la expansión de los ferrocarriles o las telecomunicaciones.

Georgieva señaló que la IA ya se convirtió en un motor de crecimiento, aunque advirtió que sus beneficios no se distribuyen de manera uniforme y que el proceso puede ampliar las desigualdades entre países.

Las economías mejor integradas a las cadenas globales de valor de la industria tecnológica aparecen entre las principales beneficiadas. En ese grupo se destacan Estados Unidos, China e India.

Pero el avance tecnológico también genera un efecto adicional: el incremento de la demanda mundial de energía, un factor que puede sumar presión sobre los precios.

Energía: más presión sobre la inflación

El encarecimiento de la energía tiene efectos que van más allá de los combustibles. El aumento de los costos repercute sobre los fertilizantes, los alimentos y numerosos insumos utilizados por la industria.

Esta dinámica representa un desafío para los bancos centrales, que deben enfrentar mayores presiones inflacionarias en un contexto en el que, al mismo tiempo, la actividad económica puede perder impulso.

Georgieva consideró que el shock energético fue hasta ahora importante, aunque relativamente contenido. Sin embargo, señaló que el petróleo se mantiene cerca de los 100 dólares por barril y que las limitaciones en la capacidad mundial de refinación agregan presión sobre los precios que pagan consumidores y empresas.

De cara al invierno en el hemisferio norte, la directora del FMI utilizó una advertencia concreta: "El invierno se acerca".

Según explicó, incluso una eventual tregua en Medio Oriente no resolvería inmediatamente las tensiones del mercado energético. Los mercados de futuros, indicó, ya contemplan precios elevados del crudo que podrían mantenerse hasta 2027.

La deuda pública, otro frente de preocupación

El tercer problema señalado por Georgieva es fiscal. La deuda pública mundial se acerca a niveles que se encuentran entre los más elevados desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

La situación se vuelve más compleja por el aumento de las tasas de interés, que encarece el refinanciamiento de los vencimientos y aumenta el costo que deben afrontar los gobiernos para sostener sus obligaciones.

La titular del FMI advirtió que el crecimiento económico por sí solo no será suficiente para resolver los desequilibrios fiscales. Según su análisis, terminó una etapa de aproximadamente 17 años en la que las tasas de interés se ubicaron por debajo del crecimiento de la economía, una condición que había facilitado la administración de las deudas.

Frente a este nuevo escenario, Georgieva reclamó a los gobiernos planes de consolidación fiscal que sean sólidos y sostenibles.

Las reformas que plantea el Fondo

El FMI considera que los gobiernos deberían concentrarse en tres objetivos: explicar de manera clara la necesidad de ordenar las cuentas públicas, diseñar programas que reduzcan el impacto sobre el crecimiento y protejan a los sectores más vulnerables, y acompañar el proceso con reformas estructurales.

Entre las medidas planteadas aparecen una mayor capacitación de los trabajadores, mercados laborales más flexibles y condiciones que faciliten la creación de empresas.

Georgieva también mencionó la necesidad de ampliar el acceso al capital de riesgo, fortalecer la seguridad energética y reducir la burocracia.

El objetivo, según planteó la directora del organismo, es eliminar regulaciones consideradas obsoletas y generar mejores condiciones para que el sector privado pueda aumentar su capacidad productiva.

Para el FMI, la combinación de deuda elevada, tasas de interés más altas, energía cara y una transformación tecnológica acelerada obliga a los gobiernos a tomar decisiones fiscales y estructurales en un escenario global cada vez más exigente.