La mora vuelve a preocupar a los bancos: crecen los incumplimientos tras las refinanciaciones

En algunas entidades, cerca del 30% de los clientes que habían reestructurado sus deudas volvió a incumplir. El fenómeno pone en duda la expectativa de que la morosidad de las familias haya alcanzado un techo y encendió nuevas alertas en el sistema financiero argentino. 
07 de octubre de 2026Nico VediaNico Vedia

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La morosidad de los hogares vuelve a estar bajo la lupa de los bancos argentinos. El motivo es un fenómeno que puede complicar la recuperación de las carteras: clientes que habían accedido a planes de refinanciación y que, pese a esa alternativa, volvieron a dejar de pagar.

Fuentes vinculadas a una importante entidad bancaria señalaron a la Agencia Noticias Argentinas que una parte de los deudores que ingresaron a esquemas de reestructuración no logró sostener las nuevas cuotas. En algunos bancos, según la información conocida por este medio, alrededor del 30% de quienes refinanciaron sus compromisos habría reincidido en la mora.

La situación es seguida con atención porque puede demorar la normalización de las carteras crediticias, que todavía presentan niveles elevados de irregularidad. Además, introduce dudas sobre la expectativa de que el deterioro del endeudamiento de las familias estuviera próximo a estabilizarse.

Los indicadores habían mostrado una mejora

El nuevo escenario aparece después de varios meses en los que distintos indicadores daban señales de una desaceleración del deterioro.

Según los datos del Banco Central, en julio la mora de los hogares alcanzó el 12,9%, frente al 12,8% registrado en junio. En tanto, la irregularidad del crédito total destinado al sector privado se ubicó en 7,7%.

El organismo también había destacado que el saldo de los préstamos en situación irregular continuaba aumentando, aunque a un ritmo cada vez menor. Esa evolución había alimentado la expectativa de que el sistema estuviera acercándose a un punto de estabilización.

Otro indicador observado por las entidades es la denominada mora temprana, que contempla los atrasos que todavía no superaron los 90 días. Después de haber superado los seis puntos en noviembre de 2025, el registro se ubicó cerca de cuatro puntos en julio de este año.

Con esa evolución, los bancos proyectaban una posible estabilización hacia fines de 2026. La reincidencia de los clientes que ya habían refinanciado sus obligaciones, sin embargo, vuelve más incierto ese escenario.

El ingreso de las familias, en el centro del problema

Entre las razones que explican el deterioro aparecen varios factores. Uno de ellos es la recuperación todavía insuficiente del ingreso real de los hogares, que limita la capacidad para afrontar compromisos financieros.

A esto se suma la fuerte expansión del crédito registrada durante los primeros meses de la actual gestión y las condiciones de otorgamiento que caracterizaron aquella etapa de competencia entre entidades.

Las consultoras también siguen de cerca la evolución. En agosto, Econviews advirtió sobre un incremento de la morosidad y señaló que los planes de refinanciación todavía no habían permitido encontrar una salida definitiva, en un contexto en el que el estancamiento del crédito también condiciona la actividad económica.

EcoGo, por su parte, señaló que la morosidad de las familias alcanzó niveles récord cuando se considera en conjunto el financiamiento bancario y el no bancario. Este último segmento agrega presión por sus mayores costos financieros.

El crédito no bancario gana peso

El comportamiento del financiamiento por fuera de los bancos tradicionales también genera preocupación. De acuerdo con datos recientes, la mora en el crédito no bancario se ubica entre el 25% y el 30%, según la empresa, con niveles que superan ampliamente los registrados en el sistema bancario.

En agosto, ese segmento registró un crecimiento real mensual del 1,5% y alcanzó un stock de $16,3 billones. En contraste, el crédito bancario se contrajo 0,8% en términos reales.

Una parte de los consumidores recurre a estas plataformas luego de quedar fuera del circuito de financiamiento tradicional. Para bancos y fintech, una cartera con altos niveles de irregularidad implica un aumento del riesgo de incobrabilidad y puede traducirse en condiciones más exigentes para nuevos préstamos.

Montos más bajos, mayores requisitos y costos financieros superiores pueden terminar restringiendo todavía más el acceso al crédito. El efecto también alcanza al consumo, especialmente en un escenario en el que el poder adquisitivo de los hogares continúa limitado.

El endeudamiento familiar llega al Congreso

La preocupación por el sobreendeudamiento también comenzó a ganar espacio en la agenda parlamentaria. La oposición busca impulsar en el Congreso distintas medidas de respaldo para las familias con dificultades para afrontar sus compromisos.

En ese marco, está prevista una sesión para el jueves 15 de octubre, en la que se intentará abordar, entre otros temas, la morosidad y el endeudamiento de los hogares.

Desde el oficialismo se busca avanzar con una iniciativa orientada a transparentar el costo financiero total de los créditos y reforzar la educación financiera. La oposición plantea, en cambio, establecer límites a las tasas y al cobro de las obligaciones en relación con el valor de las cuotas y los salarios, entre otras propuestas.

Una recuperación que todavía genera dudas

La reincidencia de los deudores que ya habían refinanciado sus compromisos suma una nueva incógnita para el sistema financiero argentino.

El interrogante ya no pasa solamente por determinar cuándo comenzará a descender la morosidad, sino también por saber cuántas familias que lograron reestructurar sus deudas podrán mantener los pagos en el tiempo.

Para los bancos, esa diferencia será clave para determinar si la mejora de algunos indicadores marca efectivamente el inicio de una estabilización o si todavía queda una nueva etapa de deterioro por atravesar.