San Francisco vuelve a abrir sus puertas tras ocho años de espera
Nico Vedia


Después de ocho años cerrado, el templo de San Francisco se prepara para volver a recibir a los tucumanos. La reapertura parcial será este domingo 4 de octubre, cuando los fieles podrán ingresar nuevamente a buena parte del edificio, mientras continúan las tareas necesarias para recuperar los sectores que todavía permanecerán restringidos.
A pocos días de la apertura, el interior de la iglesia todavía conserva las huellas de una obra en marcha. Andamios, herramientas, polvo y trabajadores conviven con bancos que vuelven a ser acomodados, retablos que son limpiados y una iluminación que se ajusta para recuperar la imagen del templo.


“Estamos ya con tareas finales, acomodando el tema de la iluminación para que se vea todo el templo, que hace rato está cerrado. Había que reponer algunas luminarias y lámparas”, explicó Martina Paz, arquitecta y responsable de obra de Línea Construcciones.
La limpieza fue otra de las tareas centrales de las últimas semanas. Estudiantes de Museología y Arquitectura se sumaron voluntariamente para trabajar sobre los retablos, mientras también se realizaron tareas sobre los pisos, bancos y otros elementos que permanecieron durante años sin el uso habitual.
El estado de los retablos dejó además una primera evaluación positiva. “Nos dijeron que los retablos están en mejores condiciones de lo que nos imaginábamos”, señaló Paz. Ese diagnóstico podría facilitar una futura etapa de restauración específica.
Una estructura que presentó más dificultades de las previstas
Una de las partes más complejas de la recuperación estuvo vinculada con la estructura del edificio. Los trabajos incluyeron la reparación de grietas y fisuras que impedían garantizar el uso seguro de distintos sectores.
Al montar los andamios y acercarse a las zonas afectadas, los especialistas encontraron daños de mayor magnitud que los previstos inicialmente.
“Cuando armamos los andamios, nos aproximamos a todas las grietas, las abrimos y las relevamos, nos dimos con que toda la situación era más crítica de lo que nos imaginábamos”, explicó la arquitecta.
Uno de los puntos más delicados apareció en el presbiterio. Allí fue detectada una abertura de grandes dimensiones que obligó a montar una plataforma para estudiar la estructura antes de avanzar con la intervención.
“La grieta era tan grande que vos podías ver hacia arriba y, cuando nos parábamos arriba, veías a la persona parada abajo”, relató Paz al recordar la magnitud del problema.
El edificio también tiene antecedentes de intervenciones sobre sus fundaciones. En 2010 se habían realizado trabajos de cimentación mediante inyecciones y tareas de recalce. El comportamiento de esas estructuras deberá continuar siendo evaluado para determinar su estado actual.
Por eso, la reapertura del domingo no significará el final del proceso de recuperación. La nave central, una de las naves laterales y el presbiterio, donde se encuentra el altar, quedarán habilitados. En cambio, otros espacios, como el crucero y la nave lateral norte, continuarán restringidos y serán abordados en próximas etapas.
“Es importante que la gente entienda que este edificio probablemente nunca se termine de restaurar. Pero eso no es algo que esté mal; al contrario, está bien, porque hay gente que se está haciendo cargo”, sostuvo Paz.
De una obra a un templo que vuelve a la comunidad
Para la arquitecta, el trabajo en San Francisco terminó adquiriendo una dimensión que excedió los aspectos técnicos de la restauración. Durante los meses de intervención comenzó a observar el vínculo que los tucumanos mantenían con el edificio pese a sus puertas cerradas.
Personas que se acercaban para dejar una estampita, otras que llevaban flores y fieles que llegaban cada mañana para rezar frente al acceso fueron parte de esa experiencia.
“Eso le da otro valor más humano, no solamente simbólico”, señaló Paz. Y agregó: “Estoy siendo partícipe de un proyecto que después se va a abrir y que es de la gente y para la gente”.
En los últimos días también volvió a escucharse el órgano del templo. Los especialistas trabajan periódicamente en su afinación y sus sonidos comenzaron a mezclarse con los ruidos propios de la obra.
Para quienes trabajan en la recuperación, ese momento representa una señal concreta de que la reapertura está cada vez más cerca.
Una reapertura que será por etapas
El 4 de octubre marcará el comienzo de una nueva etapa para San Francisco, pero no el cierre definitivo de los trabajos. Todavía serán necesarias intervenciones estructurales para habilitar la totalidad del edificio, además de tareas sobre pinturas y retablos que requerirán la participación de restauradores especializados.
El proceso de recuperación fue impulsado por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán junto con el Gobierno provincial, con aportes privados de empresas como la Compañía Azucarera Los Balcanes y el acompañamiento de la Comisión de Puesta en Valor del Conjunto Franciscano.
El objetivo es avanzar en la recuperación integral del templo y preservar su valor histórico y cultural.
Después de ocho años, las puertas comenzarán a abrirse nuevamente. Adentro todavía habrá sectores en obra, andamios y trabajadores. Pero también volverán los fieles, las celebraciones y el movimiento cotidiano de un templo que, poco a poco, recupera su lugar en la vida de los tucumanos.



