La caña que queda en los campos marca el desafío final de la zafra tucumana

La campaña superó el 67% de avance y ya se molieron más de 13 millones de toneladas. Productores e industriales buscan aprovechar las próximas semanas para cumplir con los compromisos de azúcar y bioetanol. Si el clima acompaña, los trabajos podrían extenderse hasta mediados o fines de noviembre. 
30 de septiembre de 2026Nico VediaNico Vedia

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La zafra tucumana ingresó en su etapa decisiva y el desafío del sector es completar la mayor cantidad posible de la caña que todavía permanece en los campos. Con una campaña que comenzó condicionada por las lluvias y que luego enfrentó distintas dificultades operativas, productores e ingenios intentan recuperar tiempo y sostener la molienda durante las próximas semanas.

El gerente del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), Jorge Etchandy, explicó en declaraciones a LV7 que la actividad podría extenderse hasta mediados o incluso fines de noviembre, siempre que las condiciones climáticas permitan mantener el ritmo de cosecha.

Más de 13 millones de toneladas molidas

De acuerdo con los datos brindados por el funcionario, la campaña ya alcanzó más del 67% de avance, con más de 13 millones de toneladas de caña molida.

En paralelo, la producción acumulada supera el millón de toneladas de azúcar físico y los 200.000 metros cúbicos de alcohol.

El porcentaje de avance se calcula sobre la estimación de disponibilidad de materia prima realizada por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), que proyectó unas 19.650.000 toneladas de caña para la presente campaña.

Etchandy señaló que el ritmo actual es inferior al registrado durante la zafra anterior, aunque remarcó que la actividad continúa avanzando.

Las lluvias demoraron el inicio

Uno de los principales condicionantes de la campaña estuvo relacionado con las lluvias registradas durante marzo, abril y mayo. La acumulación de agua dejó numerosos lotes sin condiciones para el ingreso de las máquinas y retrasó el comienzo de la cosecha.

A esa situación se agregaron dificultades vinculadas al suministro de gas y algunas paradas técnicas en los ingenios. La humedad también generó complicaciones para trasladar la caña hacia las fábricas en condiciones adecuadas.

Frente a ese escenario, el sector fue reorganizando las tareas y priorizando las zonas donde las condiciones del suelo permitían avanzar con las cosechadoras, mientras se aguardaba la recuperación de los lotes más afectados.

El clima será determinante

La posibilidad de prolongar la zafra aparece como una alternativa para compensar parte del tiempo perdido al comienzo de la campaña. Sin embargo, la continuidad de los trabajos dependerá especialmente de las condiciones meteorológicas durante las próximas semanas.

Etchandy recordó que durante la campaña anterior también quedó caña sin cosechar luego de las tormentas registradas hacia fines de octubre. Las interrupciones y las dificultades para retomar posteriormente las tareas complicaron la posibilidad de completar los trabajos.

Por eso, el objetivo actual es aprovechar al máximo el período disponible y evitar que vuelva a quedar una cantidad importante de materia prima en los campos.

Azúcar, exportaciones y bioetanol

Completar la cosecha también tiene una importancia directa para los compromisos que debe afrontar la industria sucroalcoholera. Entre ellos se encuentran el abastecimiento de azúcar para el mercado interno, las exportaciones comprometidas y el cumplimiento del programa de bioetanol.

En este contexto, mantener la molienda resulta clave para garantizar el volumen de materia prima necesario para los distintos destinos de la producción.

Etchandy también relacionó la necesidad de sostener la elaboración de alcohol con el debate sobre la reforma del régimen de biocombustibles, un proyecto que obtuvo media sanción en el Senado y que debe continuar su tratamiento en la Cámara de Diputados.

Para el sector, la posibilidad de avanzar en ese esquema también implica contar con producción suficiente para cumplir con las obligaciones de abastecimiento.

Las próximas semanas serán clave

Por el momento, desde el IPAAT evitan anticipar cuánta caña podría quedar sin levantar o asegurar que toda la materia prima disponible podrá ser procesada.

La definición dependerá del comportamiento del clima y de la posibilidad de mantener funcionando de manera sostenida tanto las tareas de cosecha como las operaciones industriales.

Según Etchandy, hacia mediados de octubre podrían existir mayores certezas sobre cómo terminará la campaña.

Mientras tanto, productores e ingenios apuntan a aprovechar cada jornada disponible para que la mayor cantidad posible de caña que permanece en los campos pueda llegar a las fábricas antes del cierre definitivo de la zafra.