Detectaron microplásticos y metales en muestras de granizo en Santa Fe

El hallazgo se produjo en Funes y fue identificado en análisis preliminares realizados por tres laboratorios independientes. Los especialistas remarcaron que todavía no hay evidencia para vincular esos materiales con una eventual intervención artificial del clima y pidieron nuevos estudios.
30 de septiembre de 2026Nico VediaNico Vedia

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Un análisis preliminar realizado sobre muestras de granizo recolectadas en Funes, Santa Fe, detectó la presencia de microplásticos y distintos elementos químicos y metales. El hallazgo despertó preocupación entre productores de la zona y volvió a poner en discusión la contaminación presente en la atmósfera.

Las muestras fueron enviadas a tres laboratorios independientes, dos ubicados en Rosario y uno en Córdoba, luego de que productores observaran características que consideraron inusuales en las piedras de granizo.

Según el informe difundido por SanLuis24, algunas de las muestras permanecieron entre 24 y 48 horas sin derretirse por completo, pese a la exposición al sol y a temperaturas que llegaron a los 27 grados.

Los primeros análisis identificaron microplásticos y elementos como calcio, potasio, sodio, aluminio, arsénico, bario, boro, cromo, estroncio, magnesio, nitratos, plata, silicio, yodo y zinc.

Sin embargo, los resultados deben ser interpretados con cautela. El hallazgo de estos materiales no demuestra que haya existido una intervención artificial del clima. Los propios especialistas vinculados al estudio señalaron que se trata de análisis preliminares y que será necesario ampliar la cantidad de muestras y realizar controles para determinar el origen de las partículas.

Qué se sabe y qué falta determinar

Uno de los principales interrogantes es establecer de dónde provienen los materiales encontrados en el granizo. La presencia de microplásticos y metales en una muestra de precipitación, por sí sola, no permite determinar si fueron incorporados artificialmente a las nubes.

Existen distintas fuentes naturales y humanas capaces de liberar partículas a la atmósfera, entre ellas el tránsito, la actividad industrial, la quema de combustibles, determinadas prácticas agrícolas, los residuos y el movimiento de partículas provenientes del suelo.

El médico epidemiólogo Ramiro Salazar Cisneros, quien participó en la logística para el envío de las muestras, sostuvo que todavía no es posible arribar a conclusiones definitivas. Según explicó, será necesario repetir los análisis y realizar nuevas recolecciones durante un período prolongado para determinar si los elementos vuelven a aparecer y en qué concentraciones.

Para avanzar en esa investigación también sería necesario conocer con precisión la composición y el tamaño de las partículas, además de comparar las muestras de granizo con registros de aire, agua, suelo y otras precipitaciones de la misma región.

La hipótesis sobre la intervención climáticahttps://youtu.be/3LoVzuoLaRM?si=4Fbl6jsJA3O5jPQ6

A partir de los resultados preliminares, Salazar Cisneros planteó como hipótesis que algunos de los elementos detectados podrían participar en procesos de formación de hielo dentro de las nubes y eventualmente estar relacionados con técnicas de siembra de nubes o geoingeniería climática.

También reclamó controles sobre determinados vuelos y planteó la posibilidad de que algunas partículas pudieran ser dispersadas desde aeronaves.

No obstante, esa posibilidad no está demostrada por los análisis realizados hasta el momento. La existencia de partículas que puedan actuar como núcleos de hielo tampoco permite establecer que hayan sido colocadas deliberadamente en la atmósfera.

Por eso, cualquier eventual relación entre los materiales detectados y una intervención climática debería ser comprobada mediante estudios científicos específicos y una cantidad mayor de evidencia.

El problema ambiental detrás del hallazgo

Más allá de esa hipótesis, el episodio vuelve a poner el foco en un problema ambiental que requiere seguimiento: la presencia de microplásticos en la atmósfera y su posterior incorporación a las precipitaciones.

El interrogante, en ese sentido, no se limita a determinar si existe o no una intervención artificial del clima. También apunta a conocer qué partículas están circulando en el aire y cómo llegan posteriormente al suelo, al agua y a los ecosistemas.

La presencia de metales también requiere un análisis detallado. Para establecer su origen sería necesario conocer sus concentraciones, características químicas y distribución, además de compararlas con muestras obtenidas en distintos puntos y durante diferentes eventos meteorológicos.

El pedido de nuevos controles

El episodio abrió además un reclamo para que los organismos ambientales y sanitarios realicen estudios sistemáticos sobre la composición de las precipitaciones.

Entre las medidas planteadas aparecen el monitoreo de lluvia, granizo y material particulado en distintos lugares y períodos, junto con análisis realizados bajo metodologías transparentes y cuyos resultados puedan ser comparados.

En caso de existir sospechas concretas sobre actividades de modificación climática, también podrían analizarse los registros de vuelos, las rutas de las aeronaves y las autorizaciones correspondientes.

Por ahora, el dato comprobado a partir de estas muestras es la detección preliminar de microplásticos y diversos elementos químicos y metálicos. Determinar cómo llegaron hasta el granizo requiere nuevos estudios.

La investigación, por lo tanto, deberá avanzar sobre dos cuestiones diferentes: establecer el origen de las partículas encontradas y determinar si existe alguna relación con una eventual intervención atmosférica. Con la evidencia disponible hasta el momento, no es posible afirmar que ambas situaciones estén vinculadas.