La economía creció, pero el empleo no: se perdieron 329.667 puestos desde 2023

Un informe del Centro RA de la UBA mostró que la actividad avanzó 5,6% desde noviembre de 2023, aunque ocho de los diez sectores de mayor expansión redujeron o tuvieron una baja generación de empleo. La industria y el comercio aparecen entre las ramas más afectadas. 
30 de septiembre de 2026Nico VediaNico Vedia

image-2026-06-24T151527.049El crecimiento de la actividad económica durante la gestión de Javier Milei no estuvo acompañado por una expansión equivalente del empleo registrado. Según un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la economía acumuló una mejora del 5,6% desde noviembre de 2023, pero en ese mismo período se perdieron 329.667 puestos de trabajo asalariados registrados.

El relevamiento puso el foco en la diferencia entre la evolución de la producción y la capacidad de los distintos sectores para generar empleo. De acuerdo con el estudio, ocho de las diez actividades que más crecieron durante la actual gestión mostraron una menor generación de puestos laborales.

El comportamiento sectorial fue dispar. Las actividades vinculadas con las exportaciones y la explotación de recursos naturales registraron los mayores avances. El sector agropecuario acumuló un crecimiento del 40%, la intermediación financiera avanzó 19% y la actividad de minas y canteras lo hizo 16%.

Sin embargo, ese crecimiento no se tradujo en un aumento proporcional del empleo. La explotación de minas y canteras, pese a ser la actividad con mayor expansión relativa, perdió 5.200 trabajadores registrados en el último año: pasó de 92.000 empleados a 86.800 a marzo de 2026.

El sector agropecuario, por su parte, recuperó el nivel de actividad previo a la sequía de 2023, pero incorporó apenas 1.700 puestos de trabajo en términos interanuales. La actividad representa actualmente el 5,2% del empleo privado registrado.

En el caso de la intermediación financiera, el crecimiento de la actividad también convivió con una reducción del personal, que cayó 3,7%. En conjunto, el agro y la minería registraron un saldo neto negativo de 3.500 puestos laborales durante los últimos doce meses.

Industria y comercio, entre los sectores más golpeados

El escenario fue diferente para las actividades más vinculadas con el mercado interno y el consumo. La industria manufacturera acumuló una caída de actividad del 8% y perdió más de 80.000 empleos registrados desde noviembre de 2023.

Según el informe, la industria lleva 18 meses consecutivos de retrocesos y concentra casi la mitad de la pérdida total de empleo asalariado registrado del país.

A marzo de 2026, el empleo privado registrado mostró una caída interanual del 1,5%, equivalente a unos 96.700 puestos menos en comparación con el mismo mes del año anterior.

El comercio también presentó una evolución negativa: la actividad se contrajo 4% y el empleo del sector disminuyó 1,9% interanual. La construcción, en tanto, registró una mejora del 2,2% durante el primer semestre de 2026, aunque el informe la ubica dentro del escenario general de debilidad del mercado laboral.

Una recuperación con impacto desigual

El estudio también advierte que el crecimiento económico tiene un impacto territorial diferente. Las provincias con una estructura productiva vinculada con los hidrocarburos, la minería o el sector agroexportador, como Neuquén, Río Negro, Jujuy, Salta y Santa Fe, aparecen entre las más beneficiadas por la dinámica de esas actividades.

En contraste, los grandes centros urbanos con mayor dependencia del mercado interno y de la industria, como el Gran Buenos Aires, enfrentan una mayor exposición a la debilidad de la demanda doméstica.

Para el Centro RA, el crecimiento de los sectores más dinámicos todavía no logra compensar la pérdida de actividad en aquellas ramas que concentran una mayor cantidad de trabajadores. El informe sostiene que el agro, la minería y algunos servicios financieros presentan una evolución favorable, pero tienen una capacidad limitada para generar empleo directo.

El centro de estudios también señaló que la actividad perdió impulso durante el primer semestre y planteó que el desafío no pasa solamente por identificar qué sectores crecen, sino por determinar si ese crecimiento tiene suficiente magnitud para generar un efecto de arrastre sobre el resto de la economía.

En ese sentido, el informe considera relevantes los vínculos entre los sectores exportadores y los proveedores locales, además del nivel de inversión y la creación de empleo directo e indirecto, como factores que podrían ampliar el impacto de la expansión de las actividades más dinámicas.