
Andalgalá: el fuego ya arrasó más de 1.700 hectáreas en Minas Capillitas



Un escenario ambiental de extrema complejidad afecta al departamento catamarqueño de Andalgalá, donde un voraz incendio forestal continúa avanzando en la zona de Minas Capillitas, arrasando hasta el momento con más de 1.700 hectáreas de vegetación autóctona. El director de la Brigada de Lucha contra Incendios Forestales de la provincia, Damián López, brindó un cuadro de situación detallado durante una entrevista en el programa Fuera de Formato (Ancasti Streaming), donde precisó el estado de los frentes ígneos y el despliegue de las cuadrillas.
Al describir el panorama territorial, el funcionario provincial explicó:


“Venimos de una semana bastante agitada. Hoy estamos un poco más calmos, sin embargo tenemos dos incendios activos en la ciudad de Andalgalá: uno en Villa Vil y otro en Minas Capillitas”.
El avance hacia zonas ganaderas y la contención en Villa Vil
El foco de mayor magnitud y preocupación se concentra en Minas Capillitas, donde las llamas se propagan a tan solo cinco kilómetros de la localidad de Vis Vis, amenazando directamente a un puesto rural dedicado a la cría de ganado. En el sector trabajan brigadistas provinciales junto al cuerpo de Bomberos Voluntarios de Andalgalá para frenar la cabeza del fuego y proteger las instalaciones rurales.
En contrapartida, la situación en el segundo foco presenta una evolución favorable:
“Estamos con el personal trabajando en el lugar junto a bomberos voluntarios de Andalgalá. Ya prácticamente está contenido el incendio de Villa Vil, donde los primeros interventores fueron los vaqueanos de la zona y luego se sumaron bomberos voluntarios y nuestros brigadistas”.

Causas humanas, condiciones críticas y daño a la economía rural
Al analizar el origen de estos siniestros, López remarcó la directa incidencia del factor humano en la catástrofe ambiental que atraviesa la región:
“Como lo marca la estadística a nivel mundial, el 95% de los incendios forestales son de manera intencional o negligente, todos ocasionados por la mano del hombre. Trabajamos un 80% en prevención y un 20% en combate, para que sea eficiente”.
El titular de la brigada recordó que la temporada alta de incendios en la provincia rige entre julio y diciembre, período en el cual la abundante presencia de material combustible vegetal seco se combina con baja humedad, altas temperaturas y fuertes ráfagas de viento, facilitando la rápida propagación de focos que suelen iniciarse por descuidos cotidianos como arrojar colillas de cigarrillos o botellas de vidrio que generan el denominado "efecto lupa".
A su vez, López enfatizó el grave perjuicio que el avance del fuego provoca sobre el ecosistema local y los medios de subsistencia de las familias campesinas:
“Este último incendio se da en un mes particular porque los animales están en zona de parición. Hay gente que vive de eso y espera esas crías para poder seguir trabajando”.
El fuego también destruyó las mangueras que abastecen de agua a los distintos puestos serranos, complicando tanto la supervivencia del ganado como el suministro del recurso hídrico para los operativos de extinción. Ante este escenario, las autoridades instaron a la comunidad a comunicarse de inmediato a la línea 911 ante la presencia de columnas de humo y a colaborar formalmente con la denuncia de quienes inicien desmontes o quemas no autorizadas.


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