La mora empresarial crece y pone en tensión la cadena de pagos
El dato se conoce en un contexto en el que muchas empresas enfrentan una combinación compleja: menos ventas, márgenes más ajustados y un costo financiero que dificulta sostener el capital de trabajo.
El Índice SERF de riesgo financiero se ubicó en agosto en 38,3 puntos, después de marcar 45,2 en julio. De acuerdo con el informe, este movimiento llevó al sector corporativo desde la categoría de “Señales Mixtas” hacia la de “Riesgo Elevado”.
La deuda crece y los incumplimientos se multiplican
La morosidad empresarial aumentó 18,7% entre enero y julio de 2026. En la comparación con el mismo período del año anterior, el incremento de los incumplimientos llega al 56,5%.
El deterioro tiene una fuerte presencia en actividades vinculadas al mercado interno. Comercio y servicios reúnen el 71,9% de la morosidad total, mientras que las subas interanuales más importantes correspondieron al Comercio (+78%), la Industria Manufacturera (+76,3%) y el Agro (+65,6%).
La cadena de pagos también presenta señales de tensión. Los rechazos de cheques se mantienen en torno de 80.000 operaciones por mes, y durante los primeros ocho meses del año ya acumularon un volumen similar al registrado durante todo 2025.
La industria vuelve a mostrar números negativos
El escenario financiero está acompañado por un retroceso de la actividad productiva. La industria manufacturera registró en julio una caída del 4,9% interanual, mientras que el acumulado de los primeros siete meses del año muestra un descenso del 2,6%.
En la comparación contra junio, la baja llegó al 5%. Además, 12 de las 16 divisiones manufactureras presentaron variaciones negativas.
Para las empresas que dependen de la demanda interna, el menor nivel de actividad se traduce en una menor generación de ingresos y mayores dificultades para afrontar obligaciones.
La desaceleración de la inflación —que en agosto fue del 1,7%— no alcanzó por sí sola para revertir esta situación. El informe advierte que la debilidad del mercado interno continúa siendo uno de los principales factores detrás de la fragilidad financiera.
A esto se suma el costo del crédito. En agosto, la diferencia entre la tasa efectiva anual de los préstamos personales, del 88,86%, y la correspondiente a los depósitos, del 23,40%, fue de 65,46 puntos porcentuales.
En este contexto, el financiamiento del stock, los salarios y los gastos operativos puede convertirse en una carga difícil de sostener cuando las ventas y los cobros no acompañan.