El CEO de Anthropic alertó que hoy se usa menos del 10% del potencial de la IA
“Solo usamos entre el 5 y 10% de sus capacidades”: la advertencia del CEO de Anthropic sobre el potencial de la IA. (Foto: Reuters/Carlos Barria)
El vertiginoso salto tecnológico de los últimos años representa apenas la superficie de lo que la inteligencia artificial puede transformar en la economía global. Así lo advirtió Dario Amodei, CEO y cofundador de Anthropic —la firma creadora del modelo Claude—, quien aseguró que la humanidad apenas aprovecha entre el 5% y el 10% del valor potencial que la IA ya posee en la actualidad.
Durante la apertura de la conferencia Dreamforce 2026 en San Francisco, en un diálogo con el titular de Salesforce, Marc Benioff, el referente tecnológico trazó un diagnóstico contundente sobre la brecha que existe entre las capacidades reales del software y la capacidad humana para implementarlo: “Incluso si congeláramos su desarrollo en su estado actual —algo que no ocurrirá porque continuará mejorando—, estaríamos utilizando quizá solo entre el 5% y el 10% de su valor potencial”, sostuvo.
Una evolución que desbordó las previsiones
Pionero en el análisis de las llamadas "leyes de escalamiento" (que calculan cómo se multiplica la potencia de los modelos al inyectarles más cómputo y datos de entrenamiento), Amodei reconoció que el impacto social y productivo de las herramientas generativas superó los cálculos más audaces que la industria trazaba hace diez años.
Desfase de asimilación: El directivo remarcó que el volumen de organizaciones y usuarios que comprende a fondo las funciones avanzadas de los agentes autónomos sigue siendo marginal respecto de su público potencial.
Velocidad sin precedentes: “Teníamos una predicción sobre qué tan capaces serían los modelos de IA. Lo que no dimensionamos fue la velocidad con la que se volverían centrales para todo lo que ocurre en el mundo”, admitió Amodei, sorprendido por la tasa de expansión de estas herramientas.
Tensión interna: advertencias de extinción y renuncia en el laboratorio
Las definiciones de Amodei cobran mayor relevancia tras el sismo interno que atravesó Anthropic en los últimos días: la renuncia pública de Jacob Coxon, investigador especializado en el preentrenamiento de modelos en OpenAI y en la propia creadora de Claude.
Al abandonar su puesto, Coxon denunció que los grandes laboratorios compiten en una carrera desmedida hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma sin resolver antes los mecanismos de control y alineación con los objetivos humanos: “Las personas que construyen IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes del final de la década. Esto no es una estrategia de marketing”, disparó.
La alerta fue respaldada por cuadros técnicos de la propia compañía, como el director de investigaciones de alineación, Evan Hubinger, quien admitió públicamente que existe una probabilidad superior al 10% de que la IA provoque la extinción humana durante la próxima década, reconociendo la falta de un plan técnico definitivo para controlar una superinteligencia autónoma.
El plan para desacelerar la frontera tecnológica
Frente a la escalada de cuestionamientos, Amodei ratificó los postulados de su reciente manifiesto titulado We Must Pace the Frontier (Debemos marcar el ritmo en la frontera), en el que propone reducir la velocidad del entrenamiento de modelos de frontera para conceder más tiempo a la investigación en seguridad, interpretabilidad y evaluación de riesgos biológicos y cibernéticos.
La propuesta de gobernanza del líder de Anthropic se articula en tres ejes:
Auditoría externa obligatoria: Incorporar evaluadores técnicos independientes dentro de los propios laboratorios antes de lanzar nuevos modelos al mercado.
Estándares comunes: Establecer un código de prácticas y normativas de seguridad vinculantes entre las firmas radicadas en naciones democráticas.
Coordinación internacional verificable: Diseñar mecanismos multilaterales de supervisión global para evitar que la carrera corporativa comprometa la seguridad pública.