PISA 2025: pantallas, docentes agotados y la falta de un proyecto educativo en Argentina
Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a poner bajo la lupa el desempeño educativo de los adolescentes argentinos. Matemática aparece como uno de los principales focos de preocupación, aunque el retroceso también alcanza a Lectura y Ciencias. Para Axel Rivas, profesor de la Universidad de San Andrés y director académico del Centro de Investigación Aplicada en Educación San Andrés (Ciaesa), los datos deben analizarse dentro de un proceso más amplio, atravesado por cambios culturales, tecnológicos y problemas estructurales del sistema educativo.
Autor de varios libros, entre ellos el reciente Viaje al mundo de la educación, Rivas sostuvo que la caída de los aprendizajes no puede explicarse únicamente por la pandemia. A su entender, existe un cambio generacional vinculado con los hábitos digitales que está afectando capacidades como la atención, la persistencia y la comprensión lectora.
En diálogo con El Litoral, el especialista también puso el foco en la formación docente, el deterioro de las condiciones laborales y la ausencia de un proyecto educativo nacional sostenido en el tiempo.
El impacto del consumo digital
Rivas destacó que uno de los datos que más llaman la atención a nivel internacional es la magnitud del descenso de los aprendizajes en las últimas mediciones. La tendencia, explicó, se observa desde antes de la pandemia y alcanza a una gran cantidad de países.
En ese contexto, planteó que el consumo acelerado de contenidos digitales puede estar teniendo consecuencias sobre determinadas capacidades cognitivas.
Según explicó, los cuestionarios incluidos en PISA permiten observar cambios en los hábitos digitales de los estudiantes. Entre 2022 y 2025, habría disminuido el uso de herramientas digitales asociado con la creación, la búsqueda de información y la producción individual, mientras ganó espacio un consumo más pasivo, especialmente de videojuegos y videos breves.
El especialista vinculó esta transformación con una mayor fragmentación de la lectura y con dificultades para sostener la atención. También señaló que los estudiantes que rindieron PISA 2025 tienden a leer y responder más rápido, pero también cometen más errores.
Rivas aclaró que no se trata de establecer una relación directa y única entre pantallas y bajo rendimiento, pero sostuvo que existen otros estudios que advierten sobre los efectos que puede tener un consumo digital excesivamente acelerado.
A este escenario se suma la inteligencia artificial. Aunque consideró que los datos de PISA todavía son incipientes en ese aspecto, advirtió sobre el riesgo de una "delegación cognitiva": que los estudiantes confíen demasiado en las respuestas de las máquinas y reduzcan el esfuerzo necesario para pensar y resolver problemas.
Matemática, el principal desafío
Uno de los puntos más preocupantes de PISA 2025 para Argentina aparece en Matemática. Según Rivas, las dificultades se profundizan especialmente durante el nivel secundario y responden a múltiples factores.
El especialista planteó como una de las hipótesis una posible transferencia intergeneracional de debilidades en la formación matemática, que también impactaría en la preparación de los docentes.
A esto se suman problemas de ausentismo, grupos cada vez más heterogéneos y una pérdida de determinadas rutinas escolares. Para Rivas, enseñar Matemática requiere continuidad y una secuencia ordenada tanto para los docentes como para los alumnos.
La combinación de esos factores, sostuvo, contribuye a generar un escenario especialmente complejo de revertir.
Un deterioro que viene de años
Para el especialista, no es posible ubicar el comienzo de la crisis educativa en una única decisión o período. Se trata, según explicó, de un proceso acumulativo en el que también debe reconocerse que Argentina logró ampliar la inclusión educativa.
En ese sentido, destacó el caso de Brasil, que consiguió incorporar a más estudiantes al sistema y, al mismo tiempo, mejorar los aprendizajes en sectores históricamente postergados.
Rivas consideró que Argentina tuvo oportunidades para avanzar en transformaciones más profundas, especialmente durante los años de mayor crecimiento económico y disponibilidad de recursos. Si bien durante ese período se sancionaron leyes educativas importantes, quedaron pendientes discusiones centrales sobre el currículum, la formación y la carrera docente y la construcción de un proyecto educativo nacional.
La situación, sostuvo, se volvió todavía más compleja con el deterioro de las condiciones económicas y políticas y, posteriormente, con la pandemia.
Docentes: más especialización y mejores condiciones
Rivas también cuestionó la forma en que está estructurada la carrera docente y planteó la necesidad de convertirla en una profesión más especializada.
Como ejemplo, propuso que los docentes puedan desarrollarse dentro del aula y especializarse en determinadas áreas, con reconocimiento profesional y mejores salarios.
"Los docentes no pueden quedar solos", afirmó al analizar las dificultades que atraviesan las escuelas. Para el especialista, se necesita una política pública sostenida, con planificación, recursos, equipos estables y liderazgos capaces de acompañar a las instituciones durante largos períodos.
En ese punto, mencionó a Chile como uno de los países que avanzó en una discusión más profunda sobre la profesión docente. Aunque señaló que el sistema chileno también presenta desigualdades, destacó medidas vinculadas con mejores salarios, reducción de horas frente a alumnos, mayores exigencias y mecanismos de evaluación y especialización.
El desafío de construir un proyecto educativo
Rivas sostuvo que los problemas de la educación argentina también están atravesados por un contexto social marcado por desigualdades, crisis económicas y dificultades en los vínculos interpersonales. Todo ese escenario, señaló, impacta directamente en las aulas y aumenta la frustración de los docentes.
Frente a ese panorama, planteó la necesidad de construir una visión educativa que pueda traducirse en herramientas concretas y que, al mismo tiempo, escuche y acompañe a las escuelas.
Como referencia, mencionó experiencias desarrolladas en distintos estados del noreste de Brasil, como Ceará, Pernambuco y Piauí. Según explicó, esas regiones lograron mejorar sus resultados de aprendizaje y reducir la pobreza educativa mediante políticas sostenidas en el tiempo, equipos estables, trabajo sobre el currículum, materiales y evaluación.
Para Rivas, uno de los principales déficits argentinos es justamente la falta de continuidad para construir una estrategia de ese tipo.
"La escuela sola no puede", resumió el especialista al advertir que la recuperación de los aprendizajes requiere una respuesta integral que combine políticas públicas, planificación, recursos, formación docente, capacidad de gestión y continuidad.