Por: Nico Vedia15 de septiembre de 2026

Casi la mitad de los trabajadores argentinos está en situación de desprotección laboral

Un informe del Instituto Argentina Grande señala que el 45,2% de los ocupados no tiene aportes jubilatorios, estabilidad o una estructura laboral protegida. Jóvenes, mujeres y adultos mayores aparecen entre los grupos más afectados. 

La desprotección laboral alcanza al 45,2% de los trabajadores argentinos, según un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG) a partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

El estudio advierte sobre un marcado deterioro de las condiciones de empleo y señala que la problemática tiene un impacto especialmente fuerte entre jóvenes, mujeres y adultos mayores.

Sobre una población económicamente activa estimada en 22,5 millones de personas, el relevamiento contabiliza 5,7 millones de asalariados informales y 5,6 millones de cuentapropistas. Dentro de este último grupo, 3,4 millones no facturan.

En tanto, existen 9,6 millones de asalariados registrados, de los cuales 6,6 millones pertenecen al sector privado y otros 3 millones al ámbito estatal.

A partir de un indicador propio que contempla variables como estabilidad, aportes, antigüedad y capital, el IAG determinó que el 45,2% de los ocupados se encuentra en situación de desprotección laboral. En contraste, el empleo privado protegido representa el 39% y el empleo público, el 15,7%.

Más puestos desprotegidos

El informe identifica un cambio en la composición del mercado laboral durante los últimos dos años. Según sus datos, en ese período se generaron 626.000 nuevos puestos desprotegidos, mientras que se perdieron 56.000 empleos privados protegidos y 212.000 puestos en el sector público.

Además, el estudio sostiene que los 350.000 nuevos ocupados incorporados al mercado laboral desde 2024 se volcaron íntegramente a actividades desprotegidas.

El relevamiento también incorpora el concepto de “desempleo blue”, un indicador que busca medir una forma de desocupación encubierta al incluir a personas que buscan empleo, trabajan pocas horas y desarrollan actividades precarias o desprotegidas.

Con una tasa oficial de desempleo del 7,8% y un desempleo ampliado del 7,7%, el indicador alcanzó el 15,5% durante el primer trimestre del año, su nivel más elevado desde el cambio de gestión. De acuerdo con el informe, representa un incremento de 1,5 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024.

Los jóvenes, entre los más afectados

El deterioro laboral impacta con particular intensidad en los trabajadores de 18 a 26 años. Según el IAG, la tasa de desprotección en ese segmento pasó del 53% al 61,6% en dos años.

En el mismo período, el estudio contabiliza la pérdida de 160.000 puestos de trabajo entre los jóvenes, con una incidencia mayor entre los varones, que perdieron 126.000 empleos formales: 30.000 públicos y 96.000 privados protegidos.

El denominado “desempleo blue” también muestra una fuerte incidencia en esta franja etaria: llegó al 27,7%, más de 10 puntos por encima del promedio general.

Por actividad, el comercio registró 88.525 puestos protegidos menos entre los jóvenes, lo que representa una caída del 43% respecto del empleo de calidad existente en ese sector dos años atrás. En la construcción, la pérdida fue de 9.896 puestos, equivalente al 30%.

Mujeres y adultos mayores

La desprotección también avanzó entre las mujeres. El volumen de trabajadoras en el sector privado desprotegido creció un 14,1% en dos años, frente al 9,3% registrado entre los varones.

El informe vincula parte de esa evolución con la reducción del empleo público: de los 212.000 puestos destruidos, 132.000 correspondieron a mujeres.

El estudio también señala un deterioro de los ingresos en sectores con alta presencia femenina, como salud y educación. Según los datos relevados, los salarios de estas actividades perdieron entre un 9% en el ámbito provincial y un 36% en el nacional, situación que llevó la brecha salarial horaria entre hombres y mujeres a un 10% en perjuicio de las trabajadoras.

En el otro extremo de la pirámide etaria, el informe advierte sobre una mayor participación laboral de las personas de 66 años o más. La cantidad de adultos mayores activos creció un 14% en los últimos dos años, un fenómeno que el IAG relaciona con los bajos ingresos jubilatorios.

Muchos de ellos se reincorporaron al mercado mediante trabajos precarios y de pocas horas. En ese grupo, el “desempleo blue” alcanzó el 12,6%, el nivel más alto registrado.

La educación como factor de protección

El nivel educativo aparece como uno de los factores que reducen la vulnerabilidad laboral. De acuerdo con el informe, entre quienes completaron una carrera universitaria, la tasa de desprotección es del 18%, tanto para hombres como para mujeres.

La situación cambia significativamente entre quienes tienen menor nivel educativo. Entre las personas que no terminaron el secundario, la desprotección alcanza al 66%, mientras que entre quienes completaron ese nivel se ubica en el 45%.

Los datos trazan así un escenario en el que el acceso a un empleo protegido continúa siendo desigual y en el que los sectores más jóvenes, las mujeres, los adultos mayores y quienes tienen menores niveles de formación concentran buena parte de las situaciones de mayor vulnerabilidad laboral.