Por: Nico Vedia10 de septiembre de 2026

PISA 2025: el dato que alarma sobre la educación argentina

La Argentina obtuvo su peor resultado en Matemática desde que participa de la prueba y también retrocedió en las otras áreas evaluadas. Los especialistas vinculan los bajos puntajes con el ausentismo, la repitencia y el trabajo infantil y adolescente. 

Un resultado que profundiza la crisis educativa

Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a exponer las falencias del sistema educativo argentino. Los adolescentes de 15 años obtuvieron 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias, con bajas de 11, 12 y 13 puntos respectivamente en comparación con la edición 2022. En Matemática, particularmente, el país anotó su peor marca de las últimas dos décadas.

Más allá de los puntajes, la evaluación arrojó datos que permiten entender qué factores rodean ese desempeño. Uno de ellos es la repitencia: el 17,7% de los estudiantes argentinos repitió al menos una vez durante su trayectoria escolar, aunque esa cifra se dispara al 28,7% entre los alumnos de menores recursos y desciende al 6% entre los de mayor nivel socioeconómico.

Faltas a clase y trabajo adolescente, dos variables que se repiten

El ausentismo también aparece como un factor determinante. Casi el 28% de los adolescentes reconoció haber faltado al menos un día completo a la escuela en las dos semanas previas a la evaluación, proporción que trepa a más del 33% entre los estudiantes de menores recursos.

El dato que más llamó la atención de los especialistas fue el del trabajo adolescente: un porcentaje similar, cercano al 28%, dijo haber realizado alguna actividad remunerada en ese mismo período, cifra que en el sector socioeconómico más bajo alcanza a uno de cada tres estudiantes. Laura Caullo, responsable del área de Empleo de IERAL de la Fundación Mediterránea, remarcó que se trata de una problemática multidimensional y que muchos de estos chicos ingresan tempranamente al mercado laboral sin haber adquirido las competencias básicas que después ese mismo mercado les exige.

La especialista también advirtió que el fenómeno no es exclusivo de los sectores vulnerables: en el cuartil socioeconómico más alto, casi el 20% de los estudiantes también faltó a clase en el período analizado. Un análisis de la Universidad Austral, a cargo de Florencia Daura, mostró además que la asistencia regular incide en el desempeño incluso comparando estudiantes de un mismo nivel socioeconómico, y que los alumnos que faltan más obtienen entre 30 y 38 puntos menos en las distintas áreas evaluadas. 

El quiebre entre primaria y secundaria

Los datos también dejan en evidencia que el problema se agrava en el pasaje de la primaria a la secundaria. Según un informe de la Fundación Libertad, la repitencia promedio pasa del 1,9% en el nivel primario al 6% en el secundario, la sobreedad crece del 5,1% al 19,6% y el abandono interanual se multiplica de 0,6% a 6,9%. El momento más crítico se da en tercer año, donde la repitencia llega al 8,3%.

Las diferencias entre provincias también son marcadas: Santa Fe encabeza la tasa de repitencia en el nivel secundario con el 15,8%, Corrientes lidera en sobreedad con el 32,2% y Misiones registra el mayor abandono interanual, con el 13,1%. A esto se suman las diferencias en la inversión educativa: mientras el promedio nacional en 2026 fue de $4 millones por alumno, Neuquén destinó $13,7 millones por estudiante y Tucumán, en el otro extremo, invirtió $2,5 millones. 

Para Caullo, el desafío no pasa únicamente por aumentar el gasto o sostener más años a los chicos dentro del sistema, sino por lograr que puedan aprender y llegar al final de la secundaria con las herramientas necesarias para seguir estudiando o insertarse en el mundo laboral, evitando al mismo tiempo que terminen quedando fuera del circuito educativo.