profesor acusado de abuso: “Podrían aparecer nuevas víctimas”, advirtió el abogado querellante
“De aquí en adelante podrían surgir nuevas víctimas de distintas situaciones”, sostuvo Molina, al explicar que durante la recolección de información aparecieron indicios sobre situaciones que, según señaló, podrían haberse repetido con otras menores que concurrían al establecimiento.
El letrado indicó que la institución, ubicada en la zona de calle Constitución, recibía alumnas de aproximadamente 10 a 17 años y que el acusado estaba al frente de las clases junto con su esposa.
Según Molina, una de las líneas que analiza la investigación está vinculada con determinadas prácticas de elongación. “En las formas que él las elongaba, con esa cierta excusa de estiramiento”, explicó, al referirse a situaciones que podrían ser analizadas para determinar si tuvieron relación con otros posibles episodios.
En cuanto al hecho que originó la denuncia, el abogado sostuvo que el acusado habría utilizado la relación de confianza propia del vínculo entre profesor y alumna. Según relató, la menor habría quedado sola con el docente durante un período posterior a una clase y fue entonces cuando se habría producido el abuso denunciado.
Molina remarcó además que el testimonio de la menor será una de las pruebas centrales de la causa y confirmó que se espera la realización de la Cámara Gesell, mientras continúan las medidas investigativas.
El celular y la prisión preventiva
Otro de los elementos que quedó incorporado a la investigación es el teléfono celular del acusado, que fue secuestrado y será sometido a una pericia informática.
Molina explicó que la situación generó especial interés para la querella debido a las circunstancias en las que se produjo la aprehensión. Según relató, cuando el padre de la menor tomó conocimiento de la denuncia se presentó en el domicilio del profesor. La Policía acudió al lugar luego de un llamado de la esposa del acusado.
De acuerdo con lo señalado por el abogado, los efectivos ingresaron posteriormente al domicilio y el hombre se encerró en una habitación durante aproximadamente media hora, hasta que finalmente salió y entregó su teléfono.
“Tener el dispositivo en mano y luego salir con ese dispositivo” fue, según Molina, uno de los aspectos que deberán ser analizados mediante la correspondiente pericia informática.
La Justicia finalmente dispuso 36 días de prisión preventiva. La Fiscalía había solicitado 50, mientras que la querella no adhirió a ese plazo y planteó como prioridad preservar el testimonio de la menor y avanzar con las pruebas pendientes.
Para Molina, ahora la investigación tiene dos ejes centrales: determinar qué ocurrió con la menor que realizó la denuncia y establecer si existen otras posibles víctimas vinculadas con la escuela de ballet.