Capitán Sarmiento en shock: más de 700 despidos en Granja Tres Arroyos y alarma social
La ciudad bonaerense de Capitán Sarmiento atraviesa una de las crisis socioeconómicas más profundas de su historia moderna. En una comunidad de apenas 15.000 habitantes, la planta avícola Granja Tres Arroyos despidió en una semana a más de 700 trabajadores —554 radicados en la localidad y otros 150 en distritos aledaños—, asestando un golpe terminal a una firma que explicaba uno de cada diez empleos formales en el municipio.
El desenlace sobrevino tras meses de deterioro financiero. La compañía que encabeza la familia De Grazia adeudaba dos meses y medio de haberes, aguinaldos y vacaciones, previo a suspender formalmente las operaciones bajo el argumento de "fuerza mayor". Aunque el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó una conciliación obligatoria por 15 días, la empresa no la acató plenamente: retomó de forma precaria la elaboración de subproductos funcionando con grupos electrógenos, debido a que la distribuidora EDEN mantiene cortado el suministro eléctrico por una deuda corporativa que supera los $2.000 millones. Fuentes del sector señalan que los propietarios preparan un pedido formal de concurso de acreedores con la premisa de reducir su estructura al mínimo o propiciar una eventual venta.
El impacto humano y la red de contención comunitaria
El cierre masivo de puestos de trabajo desencadenó situaciones dramáticas y una inmediata reacción solidaria en cada rincón del pueblo:
Desalojos y desarraigo: Se multiplicaron los casos de familias incapaces de costear alquileres o boletas de servicios esenciales. Uno de los episodios más graves afectó a un operario desalojado que debió pernoctar dentro de su vehículo frente a las puertas del predio fabril, mientras decenas de grupos familiares proyectan abandonar la ciudad en busca de trabajo.
Ollas populares cotidianas: La delegación local del sindicato de la alimentación (STIA) transformó su sede gremial en un comedor nocturno y reforzó la entrega quincenal de módulos de alimentos. A la par, comercios y salones privados —como el multiespacio Borboleta— abrieron sus puertas para brindar viandas gratuitas y prestar sus instalaciones a niños que no podían festejar sus cumpleaños.
Mujeres que trabajan para preparar una olla popular en un salón de fiestas privado, en solidaridad con los despedidos de Granja Tres Arroyos.Unión de clubes e instituciones: Los clubes barriales Social y Deportivo San Carlos, Deportivo SDL, Los 14 y Atlético Independiente conformaron un frente solidario para organizar festivales deportivos sin cobro de entrada, canjeando los ingresos por mercadería no perecedera y artículos de higiene.
Los clubes de Capitán Sarmiento organizaron una jornada solidaria para juntar alimento para las familias afectadas.Asistencia municipal de contingencia: La intendenta Fernanda Astorino (La Libertad Avanza) dispuso un esquema de emergencia para proveer alimentos y medicamentos a través de la farmacia hospitalaria, además de iniciar gestiones ante las prestatarias de luz y agua para frenar los cortes de suministros y sostener la cobertura médica asistencial.
La preocupación central radica en el efecto arrastre sobre el circuito comercial urbano. Con una remuneración promedio de $3 millones por empleado, la inyección mensual de la masa salarial de la planta constituía el principal motor de consumo en tiendas, servicios y almacenes locales, amenazando ahora con paralizar por completo la actividad económica del municipio.